¡Hay que romper el ciclo!
Por Aurora Rivera / arivera@elnuevodia.com
María decidió arriesgar su vida en el mar en busca de progreso para los suyos. Atrás dejó a sus padres, a sus hermanos y a su “bebé”, que entonces tenía siete años. Luego de una travesía dramática similar a la de tantos compatriotas dominicanos, María volvió a pisar tierra firme en el noroeste de Puerto Rico. Al poco tiempo comenzó a trabajar como empleada doméstica en un hogar donde se le permite dormir.
Casi un año después conoció al que más tarde sería su esposo. Era un poco mayor que ella, pero se mostró gentil y trabajador. Se casaron y vivieron separados un tiempo por asuntos de trabajo, hasta que la niña que habían procreado juntos se enfermó y ella tuvo que dejar de trabajar para cuidarla.
Se mudó con él sin imaginar el infierno en el que se convertiría su vida. Con él volvió a ser madre, pero casi pierde la vida y ve morir a sus niños, así como sus sueños de ayudar a los que amaba. Comenzó a celarla hasta por salir al balcón, a pesar de que todos los vecinos eran parientes. Le gritaba y la insultaba por cualquier cosa. Pensó en marcharse, pero su suegra la hizo desistir.
Al contar su historia los recuerdos que ha tratado de borrar le van llegando de forma desordenada. “Accidentes” le llama en ocasiones a los actos violentos en su contra. “He tratado de ordenarle a mi mente que olvide muchas cosas”, dice intentando disculparse. “No hubo un solo momento en que yo saliera con él que no saliera llorando”, recuerda. “Cállate la boca”, “No jo... más”, “Coge un buche”, “Tú no te mandas”, “¿Qué puñ... haces ahí?” son sólo algunas de las frases que solía gritarle. Hasta la bebé comenzó a recibir gritos y golpes.
El hombre fue procesado por maltrato contra uno de sus hijos mayores, le prohibieron verlos y tuvo que entrar en un proceso de rehabilitación. Eso lo sumió en una crisis mayor. María descubrió que utilizaba drogas. Para entonces ya estaba embarazada de su hijo más pequeño.
La mujer se marchó de la casa poco antes de dar a luz, pero conmovida por las promesas y las muestras de afecto del hombre hacia el nuevo bebé, aceptó volver a intentarlo. Los incidentes más dramáticos vinieron luego y amenazarían también la seguridad de sus hijos.
Una vez tuvo que encerrarse en la habitación de los niños porque el hombre reaccionó iracundo al ella negarse a tener sexo. Le juró que si no salía rompería la puerta con un marrón y luego vería de lo que era capaz. Ella salió, temiendo por su vida y la de los pequeños.
Había permanecido allí porque no tenía a quién acudir, pero la mujer decidió terminar con el ciclo de violencia porque ya ella no era la única amenazada. Aún así, no quiso radicar cargos contra el hombre para que no lo volvieran a alejar de sus hijos mayores. Pero solicitó el divorcio y pasó meses en un hogar para mujeres maltratadas hasta que volvió a trabajar.
María lleva meses dividiendo su tiempo entre dos trabajos y sus tareas de madre. Una amiga le cuida los niños mientras labora fuera de casa. Muy lentamente va recuperando la paz, pero aún teme por su vida y en ocasiones tiene pesadillas. Ahora ruega porque las leyes migratorias obren a su favor y, sobre todo, a favor de sus hijos, los que están con ella y el pequeño que dejó en República Dominicana, que ya tiene 14 años.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
y para el quiz.
gracias!
Contador de visitas: