El único país católico de Asia todavía ignora los preservativos
Carlos Santamaría / EFE
Manila.- Más de tres millones de mujeres se quedan embarazadas cada año en Filipinas, pero el único país católico de Asia todavía se resiste a promocionar los contraceptivos pese a que la mitad de los embarazos son indeseados y un tercio termina en aborto o muerte.
Cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer, los habitantes de las zonas más pobres del país crían una prole numerosa sin acceso a información y servicios básicos de planificación familiar."
Esto lleva a que Filipinas presente una de las tasas de fertilidad más altas de la región, de 3.5 bebés por familia, únicamente superada por Birmania y Camboya.
Pero a este indicador le acompaña el dato aterrador de que casi cinco mil embarazadas pierden la vida cada año por complicaciones en el parto, a las que hay que sumar el indeterminado número de fallecidas por los 400 mil abortos ilegales en clínicas clandestinas, un auténtico negocio en las áreas remotas del archipiélago.
Filipinas no está en condiciones de asumir su actual crecimiento demográfico y no podrá compensarlo el éxodo de emigrantes, en estos momentos unos diez millones de trabajadores expatriados, afirma la representación del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNPF, siglas en inglés).
Sin embargo, la tasa de natalidad del pequeño porcentaje de la población acomodada se reduce hasta cerca de dos niños por mujer, una cifra aproximada a la de Occidente, según los últimos datos.
La disparidad entre ricos y pobres provoca situaciones tan paradójicas como que el precio de una caja de preservativos, ya de por sí prohibitivo para la mayoría, sea más caro en las provincias que en la capital, fruto de la falta de demanda por no tratarse de un artículo subvencionado por el Gobierno.
A ello contribuyen tanto la férrea oposición de la influyente Iglesia católica como la inacción del Ejecutivo liderado por la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, quien se opone a legalizar el aborto por cualquier motivo, según los grupos defensores de los derechos de la mujer.
El Gobierno promociona los métodos de planificación familiar naturales: mantener relaciones sexuales durante el período de infertilidad mensual de la mujer, y los métodos sinto-térmico y de ovulación de Billings.
La jerarquía eclesiástica de Filipinas, donde el 88 por ciento de sus más de 90 millones de habitantes son católicos, sólo acepta el sistema Billings, que consiste en analizar la secreción vaginal que aparece en los días fértiles.
En cuanto al influyente obispado, los sacerdotes habitualmente recorren casa por casa los municipios de sus parroquias para alertar sobre el peligro de sexo precoz y promiscuidad que atribuyen al uso del condón.
Menos del diez por ciento de los menores filipinos reciben algún tipo de educación sobre salud sexual en el colegio, pese a que hace unas semanas Quezon City, el municipio más poblado de Manila, sacó adelante una ley que obligará a promover el uso de condones en sus centros educativos.
La falta de información y acceso a los servicios provocará así que Filipinas fracase en su intento de reducir en un 75 por ciento su tasa de mortalidad maternal antes de 2015, uno de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas.
De implementar sistemas básicos de planificación familiar, este índice podría reducirse en un 30 por ciento en una generación, según los especialistas.
Ignorar los anticonceptivos "es como ir en moto sin casco", señaló a Efe la delegada del UNFP en el país, Suneeta Mukherjee, quien subrayó que el uso de preservativos no trae consigo un incremento automático en el número de relaciones sexuales, sino una gestión "sostenible" de las consecuencias de un acto "natural".
Mukherjee recordó que las mujeres filipinas sufren además el problema añadido de una cultura machista, en la que no está mal visto que el hombre tenga amantes y en la que pocas esposas se atreven a denunciar casos de violencia doméstica.
"Una mujer debe decidir cuándo, con quién y cuántos hijos quiere tener, y ninguna tiene por qué morir por traer al mundo una vida", aseveró.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
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