Visión cultural y social
La relación madre-hijo como la conocemos hoy día no existía antes del siglo 18.
Viernes, 11 de enero de 2008
Por Elba Betancourt Díaz / Especial El Nuevo Día
La
reproducción y la maternidad no están reguladas por el instinto, lo
materno como atributo indisociable de lo femenino es una construcción
social, explican las trabajadoras sociales Lillian Albite Vélez Vélez y
Diana Valle Ferrer en el artículo “La ideología de la maternidad en la
subjetividad y violencia doméstica”.
“La visión de que una mujer
tiene que tener hijos y criarlos es cultural. Lo que se espera del rol
de madre y de cómo se cuidará ese hijo es una exigencia cultural, que
por ejemplo no la tienen los animales”, añade Lillian Albite Vélez,
catedrática de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Puerto
Rico.
Las autoras detallan en su escrito, basándose en una
investigación histórica de Elizabeth Badinter, que la relación
madre-hijo como la conocemos hoy día no existía antes del siglo 18. En
la familia del medioevo, los niños se consideraban adultos en miniatura
y la visión que se tenía de ellos no estaba romantizada, no se le
adjudicaba inocencia, pureza o atributos como seres angelicales.
Tampoco las madres se dedicaban al cuidado de sus hijos, pues se
separaban al nacer para ser lactados y criados por mujeres pobres. No
existía entre los padres y los hijos un encuentro emocional intenso,
esos sentimientos se cultivaban más tarde, si el niño sobrevivía a la
niñez y se unía al mundo adulto de la casta o de la línea familiar.
Los
padres no entendían que sus hijos fueran la fuente principal de su
satisfacción emocional o competencia. Tampoco la maternidad era una
aspiración o una conducta necesaria para las mujeres y el amor maternal
era un amor no incluido.
¿Qué cambió entonces en la modernidad? La población se convierte en
recurso útil para el desarrollo económico del Estado y del capital.
Pero nace la preocupación de la mortalidad infantil y del número de
personas que pudieran trabajar, por lo que el niño se convierte en un
tesoro que no tiene precio para el Estado. Entonces se crearon
mecanismos para garantizar la supervivencia del niño, transformándose
la familia en el aparato para la preservación y educación de la niñez.
En ese nuevo panorama, la mujer debe dedicarse al cuidado del niño por
lo que debe amamantarlo, cuidarlo y criarlo. Albite Vélez señala que
este concepto ha sido transmitido de generación en generación a través
de las instituciones sociales.
Implicaciones a la salud
De
acuerdo con la ginecóloga Vivian Tamayo Agrait, las mujeres que no se
embarazan, ya sea por problemas para concebir o por elección, podrían
tener más riesgo de padecer cáncer de seno, matriz y ovario.
La
catedrática de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas
explica que esto ocurre porque durante el embarazo y la lactancia se
suprime la ovulación, por lo que se evita la predominancia de la
hormona estrógeno que puede ser perjudicial cuando no está en balance
con la progesterona. Estos tres tipos de cáncer están asociados al
estrógeno.
Esto no significa que todas las mujeres
nulíparas padecerán cáncer, sólo quiere decir que tiene un factor de
riesgo adicional. Cuando se evalúa el riesgo de una persona se
consideran todos los factores, como historial familiar, si fuma, estilo
de vida, edad, exposición a radiación y mutaciones genéticas, entre
otros.
El uso de anticonceptivos hormonales tiene un efecto
protector, sobre todo contra el cáncer de matriz y ovario. No obstante,
también tiene contraindicaciones y efectos secundarios. La
recomendación es dialogar con el ginecólogo para evaluar y determinar
qué es mejor para cada mujer.
Estas mujeres, añade Tamayo
Agrait, puede que padezcan enfermedades, como por ejemplo ovario
poliquístico, pero nunca se enteran porque no han tratado de quedar
embarazadas. Generalmente, enfermedades como ésta se descubren cuando
se comienzan a descartar causas para la infertilidad.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 25 años y resido en San Juan, PR. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Viajo cuando es necesario para dar charlas a países que me invitan. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi doctorado y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Visita la fundacion www.altoalsilencio.org para mas informacion
gracias!
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