Sí ayuda la Casa Protegida Julia de Burgos

Por Camile Roldán Soto / end.croldan@elnuevodia.com
A Miriam Maldonado nadie tiene que hablarle de la importancia de la Casa Protegida Julia de Burgos. Como quien dice cualquier cosa, cuenta lo que le debe a esta institución: la vida.
“El cierre entristece mi alma. Casa Julia salva la vida de miles de mujeres. Ha salvado la mía”, manifestó la joven de 25 años, quien además se desempeña como asistente de coordinador en la institución.
Miriam, quien fue víctima de maltrato infantil, se casó a los 18 años y de inmediato cayó en otro ciclo de abuso. El marido la abofeteaba y le dirigía los peores insultos si la comida no estaba lista a la hora que él esperaba. No le permitía salir de su casa y mucho menos guiar porque, para él, eso era “cosa de hombres”. “Todo lo negativo recaía en mí. No podía dormir, pesaba 100 libras, tenía sueños pero se desvanecían porque no tenía apoyo”, recordó la joven madre sobre el infierno que vivió junto a los dos hijos que tuvo en los primeros años del matrimonio.
Decidió escapar de aquella odisea el día en que su marido agarró lo primero que encontró, un cepillo de pelo, y la agredió en un ojo luego de que ella le cuestionara sobre una presunta aventura amorosa.
Salió huyendo de su casa sólo para percatarse de la escasez de ayudas para víctimas de violencia doméstica. Hasta que encontró la Casa Protegida Julia de Burgos. Ellos la acogieron junto a sus hijos y le dieron el apoyo financiero y emocional que necesitaba para alejarse del flagelo. Pudo hasta terminar estudios de trabajo social.
“Logré hacer todo lo que me propuse porque aquí me dieron el apoyo económico y emocional y me enseñaron lo que es un estilo de vida saludable. Me enseñaron lo que era la violencia porque yo no lo sabía. Yo lo tomaba como parte de mi vida”, narró la mujer, quien hoy agradece lo que vivió porque, gracias a ello, ayuda a otras mujeres que atraviesan por el pasado que ella logró enterrar.
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A Miriam Maldonado nadie tiene que hablarle de la importancia de la Casa Protegida Julia de Burgos. Como quien dice cualquier cosa, cuenta lo que le debe a esta institución: la vida.
“El cierre entristece mi alma. Casa Julia salva la vida de miles de mujeres. Ha salvado la mía”, manifestó la joven de 25 años, quien además se desempeña como asistente de coordinador en la institución.
Miriam, quien fue víctima de maltrato infantil, se casó a los 18 años y de inmediato cayó en otro ciclo de abuso. El marido la abofeteaba y le dirigía los peores insultos si la comida no estaba lista a la hora que él esperaba. No le permitía salir de su casa y mucho menos guiar porque, para él, eso era “cosa de hombres”. “Todo lo negativo recaía en mí. No podía dormir, pesaba 100 libras, tenía sueños pero se desvanecían porque no tenía apoyo”, recordó la joven madre sobre el infierno que vivió junto a los dos hijos que tuvo en los primeros años del matrimonio.
Decidió escapar de aquella odisea el día en que su marido agarró lo primero que encontró, un cepillo de pelo, y la agredió en un ojo luego de que ella le cuestionara sobre una presunta aventura amorosa.
Salió huyendo de su casa sólo para percatarse de la escasez de ayudas para víctimas de violencia doméstica. Hasta que encontró la Casa Protegida Julia de Burgos. Ellos la acogieron junto a sus hijos y le dieron el apoyo financiero y emocional que necesitaba para alejarse del flagelo. Pudo hasta terminar estudios de trabajo social.
“Logré hacer todo lo que me propuse porque aquí me dieron el apoyo económico y emocional y me enseñaron lo que es un estilo de vida saludable. Me enseñaron lo que era la violencia porque yo no lo sabía. Yo lo tomaba como parte de mi vida”, narró la mujer, quien hoy agradece lo que vivió porque, gracias a ello, ayuda a otras mujeres que atraviesan por el pasado que ella logró enterrar.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
y para el quiz.
gracias!
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