Dan la pelea contra el tiempo

Por Keila López Alicea / keyla.lopez@elnuevodia.com
Un grupo exige no prescriban los delitos sexuales.
A los 13 años, Mariana Filión intentó suicidarse. Recibió ayuda psicológica y psiquiátrica pero aún continuaba deprimida. A los 18 intentó privarse nuevamente de la vida y otra vez a los 35. Fue entonces cuando se dio cuenta que para poder sanar y seguir adelante con su vida tenía que exteriorizar lo que le hacía tanto daño, contar su gran secreto. Su padre abusó sexualmente de ella desde los seis hasta los 13 años.
“Las víctimas de abuso sexual se enfrentan a que no le crean, a que su familia le dé la espalda, se enfrentan a que los señalen, se enfrentan a las amenazas de parte del agresor”, explica Filión.
Durante mucho tiempo, la mujer que hoy tiene 43 años permaneció en silencio sobre el abuso que experimentó cuando niña por miedo al qué dirán y a las amenazas de su progenitor. Se sentía culpable y avergonzada, y guardaba un profundo odio hacia el hombre que “destruyó su inocencia”, como ella misma relata, pero aún así no podía hablar sobre lo que le había sucedido.
A los 36 años decidió denunciar a su padre, pero su frustración aumentó cuando le notificaron que no se podía hacer nada porque el delito había prescrito.
Según las leyes de Puerto Rico, en el caso que un menor sea abusado sexualmente, el delito será procesado si la denuncia se presenta hasta cinco años después de este haber cumplido los 21 años de edad. En el caso de un adulto, tiene hasta cinco años después de sucedidos los hechos para presentar la querella.
“Pero si ya pasaron los cinco años y una no habló, pues no se puede hacer nada. Ya no importa”, sentenció Filión. “Al verme sola ante este tipo de ‘revictimización’ que sufren las víctimas por parte del sistema, al no tener leyes que protejan a uno, decidí que yo quería llegar a la Legislatura y presentar un proyecto de ley para que no prescribieran este tipo de delitos en Puerto Rico”, relata.
Nació entonces el comité Rompiendo Barreras, con el propósito de realizar una investigación para la creación de un ante proyecto. Al año, Rompiendo Barreras ya tenía listo el ante proyecto, su problema entonces fue lograr que algún legislador se interesara por él.
Luego de mucho esfuerzo, la propuesta fue presentada en el Senado por el legislador Jorge de Castro Font y se aprobó como el Proyecto del Senado 1516 con enmiendas de la senadora Sila Mari González. Sin embargo, al llegar a la Cámara de Representantes el proyecto se quedó estancado. Varios representantes indicaron que necesitaban estudiarlo más a fondo para ver si la medida aplicaría a todos los delitos sexuales o sólo a algunos.
“Definitivamente, el Gobierno está siendo negligente al no trabajar con leyes que protejan al ciudadano… Si siguen dando vueltas en lo que deciden si lo aprueban o no, pues siguen más víctimas sufriendo porque su agresor está en la libre comunidad y siguen aumentando el número de víctimas porque estos agresores siguen abusando”, manifestó Filión.
La indignación ante la acción de los representantes también se refleja en otros miembros del grupo Rompiendo Barreras, como la ginecóloga Linda Lara.
“Para mí, con esto de la prescripción de delitos, o estás a favor o estás en contra, si favoreces la prescripción estas a favor de los agresores”, sentenció. Agregó, que ella entiende que la medida debe aplicarle a todos los delitos.
Filión asegura que, además de los tratamientos a los que se ha sometido, lo que más le ha ayudado a sanar ha sido el contar lo sucedido y poder ayudar a otros mediante su experiencia.
“A todas las víctimas les digo que no vivan con miedo y hagan la denuncia para que se haga justicia y así previenen que se siga abusando de otras personas”, dijo Filión. De igual manera exhortó al Gobierno a proteger a las víctimas de todo tipo de maltrato y prevenir que siga sucediendo, implantando castigos fuertes para todos los acusados.
“Si se le va a coger pena a los agresores, ¿qué va a pasar entonces con los agredidos?”, manifestó.
“Las víctimas de abuso sexual se enfrentan a que no le crean, a que su familia le dé la espalda, se enfrentan a que los señalen, se enfrentan a las amenazas de parte del agresor”, explica Filión.
Durante mucho tiempo, la mujer que hoy tiene 43 años permaneció en silencio sobre el abuso que experimentó cuando niña por miedo al qué dirán y a las amenazas de su progenitor. Se sentía culpable y avergonzada, y guardaba un profundo odio hacia el hombre que “destruyó su inocencia”, como ella misma relata, pero aún así no podía hablar sobre lo que le había sucedido.
A los 36 años decidió denunciar a su padre, pero su frustración aumentó cuando le notificaron que no se podía hacer nada porque el delito había prescrito.
Según las leyes de Puerto Rico, en el caso que un menor sea abusado sexualmente, el delito será procesado si la denuncia se presenta hasta cinco años después de este haber cumplido los 21 años de edad. En el caso de un adulto, tiene hasta cinco años después de sucedidos los hechos para presentar la querella.
“Pero si ya pasaron los cinco años y una no habló, pues no se puede hacer nada. Ya no importa”, sentenció Filión. “Al verme sola ante este tipo de ‘revictimización’ que sufren las víctimas por parte del sistema, al no tener leyes que protejan a uno, decidí que yo quería llegar a la Legislatura y presentar un proyecto de ley para que no prescribieran este tipo de delitos en Puerto Rico”, relata.
Nació entonces el comité Rompiendo Barreras, con el propósito de realizar una investigación para la creación de un ante proyecto. Al año, Rompiendo Barreras ya tenía listo el ante proyecto, su problema entonces fue lograr que algún legislador se interesara por él.
Luego de mucho esfuerzo, la propuesta fue presentada en el Senado por el legislador Jorge de Castro Font y se aprobó como el Proyecto del Senado 1516 con enmiendas de la senadora Sila Mari González. Sin embargo, al llegar a la Cámara de Representantes el proyecto se quedó estancado. Varios representantes indicaron que necesitaban estudiarlo más a fondo para ver si la medida aplicaría a todos los delitos sexuales o sólo a algunos.
“Definitivamente, el Gobierno está siendo negligente al no trabajar con leyes que protejan al ciudadano… Si siguen dando vueltas en lo que deciden si lo aprueban o no, pues siguen más víctimas sufriendo porque su agresor está en la libre comunidad y siguen aumentando el número de víctimas porque estos agresores siguen abusando”, manifestó Filión.
La indignación ante la acción de los representantes también se refleja en otros miembros del grupo Rompiendo Barreras, como la ginecóloga Linda Lara.
“Para mí, con esto de la prescripción de delitos, o estás a favor o estás en contra, si favoreces la prescripción estas a favor de los agresores”, sentenció. Agregó, que ella entiende que la medida debe aplicarle a todos los delitos.
Filión asegura que, además de los tratamientos a los que se ha sometido, lo que más le ha ayudado a sanar ha sido el contar lo sucedido y poder ayudar a otros mediante su experiencia.
“A todas las víctimas les digo que no vivan con miedo y hagan la denuncia para que se haga justicia y así previenen que se siga abusando de otras personas”, dijo Filión. De igual manera exhortó al Gobierno a proteger a las víctimas de todo tipo de maltrato y prevenir que siga sucediendo, implantando castigos fuertes para todos los acusados.
“Si se le va a coger pena a los agresores, ¿qué va a pasar entonces con los agredidos?”, manifestó.
Daniel Rivera Vargas contribuyó con esta historia.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
y para el quiz.
gracias!
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