S.O.S. a la violencia
Por Aurora Rivera / arivera@elnuevodia.com
Es necesaria la asistencia de un profesional para tratar la agresividad.

La agresividad por parte de algún miembro de la pareja o de ambos es un mal síntoma, pero si se sale de control hay que buscar ayuda urgente.
“No hay ninguna relación perfecta y siempre hay algunas diferencias en la pareja”, comienza por reconocer el psiquiatra Neftalí Olmo Terrón.
“El diálogo (interno y compartido) de una pareja sana, balanceada, madura, puede resolver la situación, pero esos son casos benignos. Cuando hay un caso ya más marcado, grave, violento, severo, entonces el diálogo no va a solucionar nada. La ayuda puede ser un amigo maduro, un religioso -pastor o sacerdote-, un jefe, un psicólogo, un psiquiatra, un grupo de apoyo, un juez (que podría asumir una actitud terapéutica y mandarle a un programa de desvío), contrasta.
31 Los asesinatos pasionales y por violencia doméstica que se registraron en Puerto Rico en el 2005.
Cuando la raíz de la agresividad es una adicción, un trastorno de personalidad o deficiencia de carácter, entre otros problemas mayores, “la solución está en bregar con esa causa específica, buscar ayuda profesional para atender estas condiciones”, urge el experto.
Por su parte, la psicóloga Delia Colón declara tajantemente que si la parte agresora no acepta buscar ayuda o no supera su agresividad, salir de la relación es lo más indicado.
“La violencia dentro de la pareja es el destructor del alma humana, es el daño más grande y destruye el alma de los hijos y la familia que ve eso. En su manifestación más grande lleva a la muerte”, sentencia la especialista.
Insiste en la necesidad de entender que ningún tipo de maltrato es normal dentro de una pareja. “Si yo entro en una relación de pareja no tengo por qué experimentar ningún tipo de maltrato ni dejarme robar mi poder o que la persona coarte mi libertad en ningún sentido”, opina Colón.
Además del abuso o la violencia física y emocional, la psicóloga identifica otros tipos de abuso. Por ejemplo, el sexual, que se da cuando una parte fuerza a la otra a sostener relaciones o encuentros sexuales, suele ser callada tanto por hombres como por mujeres.
En el caso del abuso económico, declara Colón, por lo regular una parte gana más que la otra o no le permite trabajar en lo que le gusta. “Son personas que no permiten que la otra tenga acceso a dinero. Por ejemplo, si tienen una cuenta en común una de las partes no tiene acceso a esa cuenta o él o ella controla todo y no le da dinero para necesidades básicas. Se puede dar en cualquier nivel social o académico”, detalla.
Sobre el abuso espiritual indica que “se puede manifestar cuando una persona no está de acuerdo con la fe religiosa de la otra, le coarta el derecho a ejercer su fe, no le deja ir a la iglesia, sabotea sus intentos de ir o se lo prohíbe abiertamente.
La persona objeto del abuso puede ver minada su autoestima, creer que no es merecedora de ejercer su poder y dejarse robar el poder por la otra persona. “Puede llegar a una depresión, deja de hacer cosas que antes hacía, siente tristeza, coraje con la pareja, aislamiento de la familia...”, pronostica Colón. En el caso más extremo, la víctima puede atentar contra su vida.
La especialista en manejo de conductas admite que la violencia puede darse inconscientemente de parte del victimario o la victimaria, sobre todo si se crió en este ambiente y cree que es lo normal.
Aún así, la agresividad no se justifica y es preciso entender que no es normal. “Si la persona no te permite ser como eres, eso es indicio de una relación no saludable y hay que buscar ayuda, no esperar a que se torne en una relación violenta”, recomienda.
Invita a las partes, así como a sus familiares, amigos y personas cercanas a procurar ayuda, ya sea en los círculos cercanos, en la comunidad y, si es preciso, acudir a algún albergue o buscar un recurso legal.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
y para el quiz.
gracias!
Contador de visitas: