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Lo que no dije

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25 Junio 2006

Mujer y salario

Por:Héctor Meléndez para El Nuevo Día
Ilustración: Juan Alvarez O'neill

Difícilmente luce como liberación que la mujer se reduzca al consumo y a vivir del salario del hombre. Crece la interrogante, pues, de si la mujer, o cualquier grupo o individuo, puede realmente ‘liberarse’ sin los demás.

¿ Se ha liberado la mujer, y de qué? Cierto que se ha liberado de formas de vivir que se asocian con la vida campesina y la economía agraria, pues éstas han pasado a segundo plano en muchos sitios. La modernidad capitalista ha establecido la igualdad jurídica de mujeres y hombres y ha forzado a la mujer al mundo salarial y social, liberándola del jefe de familia patriarcal de antaño, que tenía sobre ella poder jurídico y sexual.

A partir de la industria casi la mitad de la fuerza trabajadora es femenina, en Puerto Rico y muchos otros países, y hoy la mayoría de los universitarios son mujeres. También aumentan, sobre todo en Estados Unidos, las empresas privadas en que todos o la mayor parte de los activos pertenecen a mujeres.

Parecería que en una generación las mujeres serán mayoría en puestos de trabajo científicos, gerenciales, legislativos, y de los aparatos de salud, justicia, educación y administración pública.

Sin embargo, el neoliberalismo tiende a reducir la cantidad de puestos de trabajo y los trabajos de tiempo completo y permanentes. Asimismo empobrece más aún las zonas pobres del mundo y de cada nación, a la vez que concentra el capital en las empresas y zonas más poderosas financiera y tecnológicamente. La presencia social de la mujer ha coincidido con una mayor explotación de la fuerza de trabajo.

Los grupos con menos poder sufren salarios inferiores, menos seguridad de empleo y trabajos más alienantes y onerosos o, simplemente, no trabajan. Muchos se nutren del salario de los otros. Grupos especialmente subordinados son, por ejemplo, etnias subalternas, inmigrantes del campo y de otros países, jóvenes, envejecientes, mujeres.

Algunos patronos discriminan contra la mujer, pues según cierta tradición ella debe hacerse cargo de los niños y los envejecientes. De manera que muchas mujeres reciben salarios inferiores y son reducidas a empleos de tiempo parcial, mal pagos, alienantes o de escaso valor social y económico.

Pero el Estado y la empresa privada están lejos de integrar a la mujer plenamente al trabajo y la producción igual que el hombre. Los trabajos de mayor producción de valor siguen en manos masculinas.

A pesar de su retórica igualitaria, el Estado apenas gestiona que haya más puestos de trabajo o mejores salarios, pues las empresas hacen jugosas ganancias sin necesidad de dar más empleos, subir los salarios, ofrecer trabajos a tiempo completo ni aumentar la producción.

En consecuencia, al menos en Estados Unidos y Puerto Rico, una alta cantidad de mujeres vive del salario del padre de sus hijos. Ésta es la base de la legislación que supone víctima perpetua a la mujer, a ser respaldada siempre que reclame un trozo del salario del hombre, o dineros o bienes de éste.

El Estado debe supuestamente ‘ayudar’ a la mujer a obtener ingresos, como si ésta fuera necesariamente desvalida. El gobierno se hace ‘esposo’ y ‘padre’ de mujeres dependientes. No pocas mujeres se aprovechan de esto, si participan en la ideología burguesa de obtener dinero y poder a costa de otros.

El discrimen contra hombres y padres en casos de custodia de niños, violencia doméstica y pensión alimentaria no sólo obedece a los prejuicios personales de los jueces, sino a una política del Estado de mantener a la mujer fuera de la producción. A la clase capitalista no le interesa integrarla y el gobierno no aspira a reorganizar la economía para integrarla.

También entre el pueblo hay la mentalidad de que la mujer trabaje sólo a tiempo parcial, para que siga a cargo de los niños y viejos.

En Estados Unidos han aparecido propuestas para que la sociedad organice recursos para atender eficazmente a los niños y viejos, de modo que la mujer se integre al trabajo productivo, como en países europeos y otros. Pero estas ideas han encontrado gran resistencia. La cultura americana insiste en que la mujer sea dependiente y esté a cargo del hogar.

El trabajo puede darles a los individuos autonomía económica y psicológica. Sobre todo en sus aspectos más productivos y creativos, el trabajo representa la contribución de los sujetos a la existencia de la sociedad misma, y por eso puede ayudar a una liberación de la sociedad en su conjunto.

La integración de la mujer al mercado ha ido acompañada de una difusión sin precedentes del significado sexista del cuerpo femenino. Se ha ampliado de forma inaudita la comercialización y uso del cuerpo femenino, en una cultura de adicción a la mujer ‘sexy’ en que participan hombres y mujeres.

Que los centros comerciales, la publicidad y las inversiones en industrias de ropa, moda y cosméticos estén dirigidos a la mujer sugiere que ésta es sinónimo de consumo, más que producción. Los sistemas de comercio y crédito buscan manipularla y profundizan la ideología de la mujer reducida a consumo y a objeto. Otra vez, en esta ideología participan tanto hombres como mujeres.

En demasiados casos el salario que hoy se paga no da para que la persona trabajadora viva y se reproduzca. Tener familia, trabajo permanente y de tiempo completo y seguridad social en el retiro, cosas normales durante buena parte del siglo XX, hoy resultan casi extraordinarias. No en balde la angustia y el desorden social y mental que atestigua la sociedad presente.

Difícilmente luce como liberación que la mujer se reduzca al consumo y a vivir del salario del hombre. Crece la interrogante, pues, de si la mujer, o cualquier grupo o individuo, puede realmente ‘liberarse’ sin los demás.

El autor es catedrático de Ciencias Sociales.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Marilyn Villanueva

Marilyn Villanueva dijo

Durante el dia de hoy escuche en el programa en ruta (nueva vida 97.7)
Jailyne Cintron y Eddie R, me inpacto grandemente tú testimonio ya que me pude identificar como una de esas soñadoras que nadie entiende, como es posible que me guste el trabajo laboral de limpiezas de casas en vez de dedicarme a algo mas profecional. Pero para mi el cuidado de hogares siempre a sido algo muy profecional, ya que las personas confian en el cuidado del lugar mas importante del ser humano ( El Hogar) en mis manos. No pude copiar los numeros telefonicos para solicitar empleo; mas bien quisiera que te comuniques conmigo al (787) 794-3031 y me dieras mas información al respecto. Resido en el pueblo de Toa Baja.

Gracias nuevamente;

Y que la Paz de Dios sea contigo.

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Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 25 años y resido en San Juan, PR. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Viajo cuando es necesario para dar charlas a países que me invitan. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi doctorado y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz. Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Visita la fundacion www.altoalsilencio.org para mas informacion gracias! Contador de visitas: free web counter
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