Esperanzador programa para mujeres

Por: Ivis M. Negrón Pérez
Redactora EL VOCERO
Cuando en el 2002 Linda Laras encuestó a fiscales, trabajadores sociales, policías y otros profesionales que intervienen con víctimas de agresiones sexuales, el 88% coincidió en la falta de médicos con el peritaje para atender estos casos y ayudar a las víctimas en su proceso de recuperación.
Laras, hoy directora auxiliar del Centro Mujer y Salud del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), también confirmó la urgencia de un esfuerzo coordinado entre los que intervienen con las sobrevivientes para evitar que, en cada etapa del proceso, se produzca la revictimización.
Sobre los datos que proveyeron los miembros del sistema gubernamental, su experiencia y lo que dicta la literatura científica, este Centro desarrolló el programa PASOS de las Mujeres, que le ha devuelto la esperanza y la dignidad a decenas de niñas y adultas víctimas de violencia doméstica y sexual. El programa sobrevive gracias al profundo compromiso de su equipo y a una propuesta que le aprobó la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.
"Los servicios son desde la perspectiva de salud, no es solamente de proteger, investigar o procesar. Es desde la perspectiva de que todas estas cosas afectan la salud", expresó Laras. Las estadísticas señalan que una de cada tres mujeres es agredida sexualmente alguna vez en su vida.
Cerca de 280 sobrevivientes, entre los dos años y los 85 años, han recibido la atención del programa PASOS de las Mujeres desde el 2004. La mayoría de los casos son referidos por el Departamento de la Familia, las fiscalías y la Policía, aunque también por médicos privados, explicó Magdalena Cruz, coordinadora de trabajo social.
La experiencia de Cruz y de Laras es que estas sobrevivientes han tenido que contar una y otra vez los eventos a los que fueron sometidas por sus agresores. Así que en el programa realizan un cernimiento lo suficientemente amplio como para identificar todas las necesidades de salud y psicosociales de la persona afectada. De acuerdo con los hallazgos, establecen un plan de acción y hacen los referidos de apoyo necesarios.
Uno de los recursos que utiliza el programa, y que es poco conocido entre la población, es el colposcopio, un instrumento médico que permite encontrar evidencia de la agresión sexual que es imposible detectar a simple vista. Por ejemplo, el 18% de las menores abusadas sexualmente tiene el virus de Papiloma Humano, pero la mayoría no es detectable con la vista.
El instrumento, adquirido por Laras para usarlo durante la evaluación a la víctima, puede identificar laceraciones o enfermedades venéreas relacionadas con la agresión sexual, información valiosa para el procesamiento criminal contra el agresor. La ginecóloga ha sido perito en múltiples ocasiones y los hallazgos de sus exámenes contribuyeron a que en la mayoría de los casos, si no en todos, al agresor lo encuentren o se declare culpable, indicó.
Laras, ex directora del Centro de Ayuda a Víctimas de Violación del Departamento de Salud, lamenta que el sistema de salud carezca de formalidad en los servicios que presta a las sobrevivientes. A su juicio, el sistema debe contar con centros especializados a donde las víctimas acudan y se les ofrezca todos los servicios, de manera que su dignidad no se siga lacerando.
El programa está ubicado en el RCM. Para citas, puede comunicarse al (787) 764-3707 o al (787) 758-2525, ext. 2813.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 25 años y resido en San Juan, PR. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Visita la fundacion www.altoalsilencio.org para mas informacion
gracias!
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