Jóvenes y con baja escolaridad la mayor parte de agresores
miércoles, 8 de marzo de 2006
Firuzeh Shokooh Valle PRIMERA HORA
En su mayoría son menores de 30 años y de baja escolaridad.
El libro "La violencia en la relación de pareja: Estudio de las personas convictas por Ley 54", de los profesores de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Alice Colón, Nilsa Burgos y Víctor García Toro, es la primera investigación en Puerto Rico que estudia los expedientes criminales de personas convictas por la Ley 54.
Varios de los hallazgos más interesantes son que en la mayoría de los casos los convictos por Ley 54 no tenían historial delictivo, que la violencia doméstica se da más entre parejas que no están casadas legalmente, la existencia de una proporción alta de agresores entre 18 y 22 años y de baja escolaridad y que los tribunales refieren a muchos convictos a los programas de desvío.
"Uno de los puntos centrales que destacamos es que no es lo mismo un comportamiento avalado y reforzado por las normas sociales que uno que es todo lo contrario (en el caso de las mujeres), independientemente de las motivaciones individuales", sostuvo Colón sobre el estudio encomendado al Centro de Investigaciones Sociales y la Escuela Graduada de Trabajo Social del Recinto de Río Piedras.
Los investigadores, que comenzaron a trabajar en el estudio hace seis años, tuvieron acceso a la lista de todas las personas convictas por Ley 54 entre 1996 y principios de 2001, provista por el Sistema de Información de Justicia Criminal del Departamento de Justicia. Se identificaron 4,260 hombres convictos por violaciones a la Ley 54 entre esos años, de los cuales se escogió al azar una muestra representativa de 354, y a 101 mujeres. De los 354 expedientes, se obtuvo información de 326 hombres, y de 82 de los 101 expedientes de las mujeres. Una de las tareas más arduas de los investigadores fue ubicar los expedientes distribuidos en los 13 tribunales de primera instancia del país.
Se estudiaron características sociodemográficas de los agresores, como edad al momento del primer delito, escolaridad, ocupación, estado civil y relación con la víctima, número y edades de los hijos, mención de los padres, lugar de nacimiento y residencia. También se recopilaron datos de los lugares y horarios de los delitos, el tipo de delito, los agravantes y el proceso judicial.
Colón explicó que el objetivo de la investigación exploratoria -metodología utilizada porque se acerca a un tema poco estudiado- fue "tratar de establecer qué características tienen las personas convictas por Ley 54 que se procesan". Destacó, no obstante, que la información en los expedientes no era uniforme y que en muchos faltaban datos. García Toro recalcó que el estudio no pretende describir un perfil de los convictos por Ley 54, sino buscar las condiciones sociales que propician la conducta agresora, aunque no necesariamente la determinan.
Interpretación de los hallazgos
Los investigadores advirtieron que aunque se encontró un nivel bajo de escolaridad de agresores que provienen de clases socioeconómicas pobres, no significa que entre las personas con más educación y de las clases adineradas no exista la violencia doméstica. En estas estratas sociales la violencia es más visible, porque generalmente se denuncia más.
El hecho de que la violencia doméstica sucede entre parejas que no están casadas legalmente -tanto entre hombres como en mujeres- podría indicar que en este tipo de relación el hombre se siente con menos control y las mujeres con más libertad para hacer la denuncia.
Un hallazgo lamentable es que de los expedientes se desprende que hay una mayoría de jóvenes de menos de 30 años convictos por Ley 54. La tendencia es pensar que los jóvenes son personas con más conciencia, pero no. Se trata de la pérdida de poder y control. Precisaron que también hay que considerar que tal vez la gente mayor hace menos denuncias.
"Nuestra interpretación es que en las generaciones mayores quizás no hay una necesidad de imponer unos controles. Pero en las condiciones de apertura en las generaciones más jóvenes los hombres se sienten más retados en su control. Aparte de que los jóvenes sufren más la deserción escolar, el desempleo", explicó Colón.
En cuanto al historial delictivo, los profesores encontraron que la violencia doméstica es una conducta particular y que no se relaciona a que la persona cometa otro tipo de delitos. "Es un comportamiento muy particular a la desigualdad de géneros que tiene que ver con las normas establecidas", dijo Colón.
Se halló que los tribunales frecuentemente sentencian a los agresores a participar en programas de desvío, por lo que deben ser adecuados. Los expedientes mostraron un nivel bajo de reincidencia y el agravante más común es que el acto de violencia se cometió frente a los hijos.
Algunas diferencias entre hombres y mujeres es que las mujeres convictas por Ley 54 eran mayores en edad, tenían más escolaridad y más estaban en relaciones consensuales.
Los investigadores recomiendan en el libro -que será presentado el 30 de marzo y es publicado por la Oficina de la Procuradora de las Mujeres- que se centralice y coordine la recopilación de estadísticas de la Policía y los departamentos de Corrección y Justicia y que se realicen más investigaciones sobre la diferencia de género en la violencia en la relación de pareja y la implantación de la Ley 54.
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 25 años y resido en San Juan, PR. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Viajo cuando es necesario para dar charlas a países que me invitan. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi doctorado y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Visita la fundacion www.altoalsilencio.org para mas informacion
gracias!
Contador de visitas:
polypoly dijo
Me parece una genial idea que se hagan este tipo de estudios, que se profundice mucho mas en los motivos, en las causas, asi como en maneras de evitarlo, en vez de criminalizar y crucificar a los infractores.
De todas formas, me gustaria recalcar que las causas para que se dé la violencia de genero, no solo están en el agresor, sino tambien en el agredido. Personas con conductas "recesivas" y de caracter debil son propensas a ser maltratadas.
Podria extenderme mucho, pero creo que con esto ya hay algo. Asi que ya saben, "no crucifiquen, resuelvan".
P.D.: quizas este mensaje suene a que está escrito por una persona maltratadora que pretende justificarse y quitarse culpabilidad. Esto no es asi, simplemente soy capaz de comprenderles mejor, de hecho, hace unos meses lo dejé con mi novia, a la que queria muchiiisimo, entre otras cosas, por miedo a dominar totalmente la relacion y producir situaciones negativas para los 2...
8 Marzo 2006 | 02:08 PM