Machismo y Maltrato a la Mujer en Cuba

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Por ALEIDA DURAN
Alina Elgarresta, de 25 años, estudiante de comunicaciones, acusó a Liván
Hernández, de 23, y lanzador estelar del equipo Florida Marlins, de amenazas y
maltrato físico. El pelotero enfrentó un cargo por maltrato pero a mediados de
agosto llegó a un acuerdo mediante el cual se sometería a sesiones de
consejería, no se acercaría a Elgarresta hasta por lo menos un año de haberse
establecido la demanda, y donaría cinco mil dólares a obras de caridad.
Hernández nunca admitió haber maltratado a Elgarresta. Sin embargo, sea esto
cierto o no, la sola acusación a esa estrella cubana del béisbol ha generado
una publicidad tan amplia, que pone sobre el tapete una vez más la espinosa
cuestión de la violencia doméstica. Y surgen las preguntas: ¿son los hombres
cubanos de las generaciones actuales más o menos machistas que los hombres
cubanos de las generaciones anteriores?, ¿más o menos violentos? ¿Cómo ha sido
y es en Cuba el maltrato a la mujer por parte del esposo o compañero?
La autora Robin Morgan afirma que en Cuba no han existido nunca estadísticas
del abuso contra la mujer. Morgan, estudiosa de la situación de la mujer en el
mundo durante más de 20 años, ha recopilado sus investigaciones y relatos de
mujeres en 70 países, editados en el libro Sisterhood is Global. Otras fuentes
consultadas coinciden.
La Federación de Mujeres Cubanas creó el Código Familiar, cuyas discusiones
comenzaron a mediados de la década de 1970. A través del mismo, que fue
aprobado posteriormente por la Asamblea Nacional del Poder Popular, se codificó
la unidad de la familia con el Estado, se realizaron estadísticas de diversa
índole, pero no de maltrato a la mujer. Este fenómeno no podía existir en una
sociedad socialista en la cual, supuestamente, la mujer tenía los mismos
derechos y oportunidades que el hombre.
En la práctica, las oportunidades para la mujer no han existido al mismo nivel
que las de su contraparte masculina.
"El cubano es machista. Pero siempre lo fue y con frecuencia maltrataba a su
mujer. Lo que sucede es que antes no se hablaba de eso y los casos rara vez
llegaban a los tribunales", refiere la Dra. Siomara Sánchez, abogada en Cuba y
consejera-guía de estudiantes "senior" en una escuela secundaria.
Roberto Fernández Fuentes, de Miami, experto en asuntos cubanos, coincide en
que el machismo y el maltrato a la mujer por parte del esposo o compañero, ha
existido siempre en Cuba, como en todas partes del mundo, aunque no a los
niveles actuales.
Fernández, trabajador social de International Rescue Committee en Nueva York
hasta 1982 e investigador social en Miami hasta el presente, asegura que para
analizar el machismo en las últimas generaciones hay que remontarse a 1959,
cuando los insurgentes comenzaron a bajar de las montañas tras la fuga de
Fulgencio Batista.
"Entonces se creó la imagen del héroe, del guerrero valiente. El ya tradicional
machismo cubano aumentó. Pero la violencia doméstica en las nuevas generaciones
se incrementó con el 'período especial', tras la caída del bloque soviético,
debido a los múltiples problemas económicos y sociales que han surgido",
manifiesta Fernández.
Esos problemas, afirma, han ido aumentando con la proliferación de la
prostitución. El sistema implantado por el gobierno de "con dólares todo, sin
dólares nada" ha traido como una de sus consecuencias la entrega de muchas
mujeres necesitadas a inversionistas y turistas extranjeros.
"Un alto número de mujeres ha salido a la calle a prostituirse. Una cierta
cantidad de maridos lo acepta", señala Fernández. "Pero al mismo tiempo lo
rechaza porque en el fondo siente disminuida su hombría, lo cual aumenta su
inseguridad. El hombre que está seguro de sí mismo no es violento".
Relatos Actuales de Violencia Doméstica
A principios de septiembre, un hombre de la región central de Cuba propinó a su
esposa una golpiza tan brutal, que ninguna ropa fue capaz de ocultar los
moretones y señales que dejaron los golpes en el cuerpo de ella. El episodio
tuvo lugar delante de las dos hijas de la pareja, una niña y una adolescente.
Rita se refugió en la casa de sus familiares. Quedó traumatizada y no acepta
hablar prácticamente con nadie en varios días. Mucho menos con Antonio, su
esposo. Las hijas sienten pánico del padre.
Antonio, quien atacó a Rita sin provocación alguna, aparentemente, dice amar a
su esposa. No había antecedentes violentos en la pareja, la cual había
formalizado su unión mediante un matrimonio por la Iglesia antes del incidente.
¿Motivo de este acto de violencia? El alcohol.
En otra región de Cuba y también bajo la influencia del alcohol, un joven le
dio una paliza a su esposa embarazada, rompiéndole el tabique de la nariz.
Esta información se obtuvo de boca de un estudiante de psicología, en Cuba, por
vía telefónica a mediados de septiembre. El estudiante pidió no ser
identificado.
"Actualmente la violencia conyugal es muy grande en Cuba y va en aumento,
paralelamente, con la adicción al alcohol, con el cual el bebedor pierde el
control. Este tipo de violencia es ejercido casi exclusivamente por el hombre",
afirma el estudiante, quien estuvo muy cerca de los dos casos narrados
anteriormente. "El maltrato a la mujer por parte del esposo o compañero está
generalizado en el país. Muchos casos requieren atención en el hospital".
Añadió que la mujer queda generalmente indefensa porque los vecinos se
abstienen de intervenir. Por lo tanto, el hombre puede matarla a golpes, sin
que nadie acuda en su ayuda. Aducen que es un asunto entre la pareja.
Ileana Figueroa, de la región oriental de Cuba, que llegó a Estados Unidos hace
cinco meses, dice que en esa zona se vende ron y cerveza hasta en las
carnicerías. "Como no hay carne para la venta, venden bebidas", señala.
Aparentemente, esta crisis empezó a gestarse en 1990 y se extiende como por
contagio.
Dosinda Pérez, directora de una escuela primaria en New Jersey, dice que muchos
niños llegados de Cuba en años recientes hablan sobre la violencia en sus
hogares.
"No sé si los hombres jóvenes trajeron la violencia de Cuba o se convirtieron
en violentos aquí, pero el caso es que los niños hablan de eso", subraya Pérez.
Las psicoterapeutas y profesoras universitarias Rosa María Gil y Carmen Inoa
Vázquez, refieren en su interesante libro "The Maria Paradox", que la
adaptación de los emigrantes a la nueva cultura "no tiene por qué ser
enfermiza". Puede ser relativamente fácil para algunos, pero desafortunadamente
resulta muy difícil para otros.
Las autoras mencionan en su libro que la psicóloga Oliva Espín describe la
adaptación de los emigrantes como un proceso de tres pasos: júbilo y alivio
iniciales; desilusión; y finalmente aceptación de la realidad y adaptación al
nuevo medio. "Pero si, especialmente en términos de expectativas de los roles,
el hombre se queda atascado por separado en la segunda etapa, el hogar llega a
convertirse en un potencial campo de batalla", asegura Espín.
Los refugiados o ex refugiados cubanos no son la excepción. Los últimos en
llegar están pasando el mismo proceso que sufrieron sus compatriotas de las
décadas anteriores. Cuando la mujer se adapta pero el hombre se queda varado en
la desilusión, tiende a aferrarse a su cultura cubana y a enfatizar el papel
que jugaba antes. Así, si en Cuba era machista, aquí lo será más. Si aquí es
muy violento, generalmente era violento en la isla, o tendía a serlo.
El psicoterapeuta Alvaro G. González explica que una de las características del
hombre que abusa verbalmente de su esposa, y a veces de sus hijos, es que no
reconoce su conducta como hiriente e incorrecta. Sobre todo si es un hispano.
"El está convencido de que ése es su papel en la familia para que ésta sea
decente y digna". Es el "hombre", no un machista abusador, señala González.
De 15 hombres entrevistados, casados y llegados al exilio entre 1989 y 1998,
sólo uno se autodefinió como "machista sí, abusador no". Pero a través de sus
palabras, 13 de ellos revelaron un machismo más o menos acusado, 11
reconocieron (con reticencia) haber conocido casos de abuso verbal y/o físico,
y uno dijo que la mujer actual es "la machista", capaz de "darle al marido un
palazo en la cabeza, como si nada".
Los 11 que reconocieron los casos de abuso masculino en Cuba lo atribuyeron a
tres causas principales: los casi ausentes valores morales, el desequilibrio
familiar y, para ellos el más importante de todos, la excesiva libertad de la
mujer, que algunos calificaron de "libertinaje".
De igual número de mujeres entrevistadas, varias de ellas esposas o madres de
los anteriores, 12 calificaron a sus esposos o compañeros de machistas;
solamente cuatro, tres de ellas ya separadas, admitieron haber sido maltratadas
verbal y/o físicamente, y una, profesional de 38 años, quien salió de su país
en 1990, afirmó que no conoció casos de abuso por parte del hombre. "Eso era
antes, cuando la mujer dependía del hombre, pero en las nuevas generaciones la
mujer trabaja", dijo. Reconoció desconocer que sucedió después de su salida.
En Estados Unidos, las estadísticas son específicas y abundantes. Y las cifras,
escalofriantes.
Según un informe de 1996 de la American Psychological Association, cuatro
millones de mujeres norteamericanas sufrieron serios maltratos de parte de
esposos o compañeros sentimentales, en un promedio de 12 meses. Estadísticas de
la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) revelan que el 42% de las mujeres
asesinadas lo son a manos de sus parejas íntimas. Muchas de ellas tenían un
historial de violencia doméstica.ƒ
Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz.
Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com
y para el quiz.
gracias!
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daylin dijo
Estoy realizando un trabajo acerca de el maltrato a mujer en Cuba. Y considero éstas opiniones extremadamente exageradas, más bien un poco irreales; no es menos cierto que en Cuba se es machista y que el maltrato a la mujer en el país es tan real como en el resto del mundo. Pero también es cierto que en el sistema que se vive la mujer tiene muchísimas oportunidades, tanto o aun más que los hombres y que somos muy respetadas y consideradas por ellos, basado en el principio constitucional de igualdad entre el hombre y la mujer. Los casos de maltrato se ven dado por personas "salvajes,abusadoras,de escasa o ninguna hombría,y de muy poca ética y principios morales" y éstas características son comunes tanto en hombres cubanos como en hombres de todo el mundo. El problema no radica en nuestro sistema ni en nuestra forma de vida sino en la Sociedad mundial en general, inclusive en los EEUU hay altos índices de maltrato y así lo demuestran las estadísticas. Soy una mujer cubana que reside en Cuba y la realidad aquí es muy diferente a como se pinta.
26 Abril 2006 | 05:13 AM