Categoría: Testimonios
10 Abril 2012
Por Osman Pérez Méndez / operez@elnuevodia.com
Vega Baja - Un hombre cuya identidad no fue revelada sembró el pánico anoche en un vecindario de este municipio cuando asesinó de dos disparos a su esposa, y varias horas después regresó al lugar de los hechos y desató una persecución policial.
El asesinato ocurrió en presencia de los tres hijos adolescentes de la mujer de 31 años.
"Se oyó un revolú, una pelea, y luego dos detonaciones", describió un vecino de la urbanización Villa Real que prefirió no identificarse.
Al escucharse los disparos, un vecino que es policía pero estaba franco de servicio acudió al lugar e intentó en vano detener al presunto homicida. El sujeto le disparó, aunque sin alcanzarlo, y huyó luego en un vehículo blanco pequeño.
Detrás dejó herida de muerte a Jesenia Martínez Torres, con dos balazos en la cabeza, en el lado izquierdo de la frente.
El letal ataque ocurrió a eso de las 5:40 de la tarde. Poco después llegó al lugar una ambulancia y logró sacar de la casa aún con vida a la mujer, que fue trasladada al hospital Wilma Vázquez.
Posteriormente, se informó que Martínez Torres no había podido sobrevivir a los balazos.
La Policía retiró de la escena a los adolescentes hijos de la víctima: un varón y dos hembras de entre 15 y 17 años.
Vuelve a la Escena
A eso de las 8:00 p.m., mientras los agentes de la Policía comenzaban su investigación en la escena del crimen, un vehículo que se cree era el de la víctima se acercó al lugar y, tras ser reconocido, huyó a toda prisa haciendo chillar las gomas.
De inmediato, los vecinos del lugar y varios niños pequeños salieron corriendo despavoridos hacia sus hogares. El pánico hizo que algunos niños comenzaran a llorar.
Al mismo tiempo, los policías en la escena se montaron en sus patrullas y se desató una persecución por las calles de Vega Baja.
Un vehículo blanco que coincidía con las descripción del carro del presunto femicida fue detenido en una gasolinera, pero en cuanto abrieron sus puertas fue descartado y continuó la persecución.
Al cierre de esta edición, no obstante, el sospechoso no había sido arrestado.
Martínez Torres se convirtió en la quinta mujer que muere en un incidente de violencia de género en lo que va del 2012.
El 8 de marzo, Antonio Valle Soto, de 67 años, atacó a su esposa Rose Ann Rodríguez Medina, de la misma edad, en la residencia de la mujer en Rincón y luego se suicidó.
Un mes antes, el 22 de febrero pasado la maestra Josefa Santiago, de 57 años, fue asesinada a machetazos por su esposo mientras usaba una computadora en su residencia en Estancias de Monte Grande Estates, en Cabo Rojo. Tras el ataque, su agresor, identificado como Máximo Beauchamp Martínez, de 61 años, se suicidó.
Apenas una semana antes, el 13 de febrero, un hombre contra el que habían expedido una orden de protección apuñaló a la enfermera Wanda Camacho en un establecimiento en Fajardo. Irregularidades en el manejo de ese incidente causaron despidos en la Oficina de Servicios con Antelación a Juicio (OSAJ) y una pesquisa interna en la Policía.
Mientras, el 14 de enero, fue asesinada, también con arma blanca y en medio de una discusión en su residencia en la urbanización La Riviera, en Río Piedras, Carmen González Nieves, de 53 años.
Por esos hechos, está preso Hiram Torres Soto, compañero de González Nieves durante siete meses y quien presuntamente admitió los hechos.
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30 Marzo 2012
Olga Román / Primera Hora
Se conocieron en la niñez, crecieron juntos, compartían el mismo círculo de amistades y la afinidad por el deporte.
Tanta era la unidad de ambos que, cuando se graduaron de escuela superior, se fueron a estudiar a la misma universidad en Mayagüez. Incluso, se mudaron al mismo complejo de walk-ups mayagüezano.
María (nombre ficticio para proteger la identidad de nuestra entrevistada) cuenta que eran muchas las circunstancias que la unían a su novio, Gonzalo (nombre ficticio también). Sin embargo, los lazos que los unían no impidieron que el joven, del que estaba tan enamorada, le hiciera daño, según narra la universitaria.
La pareja estableció su noviazgo en el cuarto año de escuela superior de ambos. A pesar de que estudiaban en escuelas distintas de la zona metropolitana, se conocían desde pequeños porque coincidían en eventos de voleibol.
Sin embargo, la joven indica que fue a finales de enero pasado, en primer año de universidad, que su entonces novio comenzó a exhibir una conducta agresiva. Según cuenta María, Gonzalo se tornó celoso, posesivo, obsesivo y temperamental, le alzaba la voz en las discusiones y la sacaba por la fuerza de los lugares. "Cada vez que teníamos una discusión, tendía a romper algo", recuerda.
"Yo me acostaba con miedo e iba a la universidad pensando ‘él me está mirando', ‘me va a enviar un mensaje de por qué estoy hablando con tal persona', ‘que por qué estoy en tal sitio', ‘que por qué no lo he llamado'", confiesa la joven para explicar el patrón de acoso constante al que fue sometida por su compañero sentimental.
María permanecía en la relación "por darle el beneficio de la duda" y con la esperanza de que éste cambiara. Sin embargo, la universitaria dice que ocurrió todo lo contrario: la conducta violenta del joven aumentó hasta llegar a la agresión física.
Aquella noche
La joven narra con precisión la angustia que vivió aquella noche a finales de enero pasado en la que su novio la agredió en el interior de un pub mayagüezano frente a un grupo de amistades de San Juan que la fueron a visitar.
Todo esto, según cuenta la joven, ocurrió porque Gonzalo quería obligarla a sostener una conversación y ella le pidió que la pospusieran para otro momento, pues quería atender a sus amistades.
"Él es un chico sumamente persistente y es a su manera y cuando él quiera. Si eso no se da, empieza a ponerse ansioso, molesto, furioso y las emociones se le van de control. Frente a las amistades, empieza a alzarme la voz y empieza a restringir mi libertad, agarrándome por el brazo", recuerda María.
La joven relata que, entonces, Gonzalo la empujó contra el tope de la barra, la agarró fuertemente por los brazos y le mordió la cara. A todas éstas, ninguna de las amistades que allí estaban intervino en su favor. Para colmo, todo el grupo -incluido el agresor- llegó hasta el lugar en el mismo vehículo, por lo que tuvieron que marcharse juntos.
En el carro, según relata María, Gonzalo continuó gritándole y "humillándola" frente a sus amistades. Cuando llegaron al complejo de walk-ups, la arrastró hacia su apartamento "dándole a las cosas, a los, counters, a las paredes, a todo". En una oportunidad en la que él se viró de espalda, ella se escapó. Vale la pena destacar que, según relata María, el universitario no había ingerido alcohol en la noche de los hechos.
En la mañana del día siguiente, ella lo llamó y le dijo que "la borrara de su vida". "Ahí empezaron todas las llamadas y los mensajes (agresivos) de parte de él", acota la joven. Entonces, ella analizó: "si yo lo perdono, él va a volver a hacer lo mismo". La joven dio por terminada la relación.
"Ya cuando él decidió ponerme un dedo encima, yo dije: ‘no hay manera, por más bueno que haya sido, ya esto es otra cosa'. Por más momentos bonitos que hayamos tenido, todo cambió", enfatiza.
Tomó acción
La mañana después del incidente, María le confesó lo sucedido a su madre. También cambió su número de celular.
La madre de la joven, entrevistada también por Primera Hora y a quien identificaremos como Carmen, se asesoró con una abogada. La licenciada le recomendó a la universitaria que pidiera una orden de protección contra su ex novio y la refirió a "una Oficina de la Procuradora de las Mujeres del área de Mayagüez. Es un hogar que se llama Clara Lair. Ella fue a esa oficina y ahí la ayudaron", recuerda Carmen.
En el lugar, según cuenta Carmen, a su hija la ayudaron a llenar una orden de protección y la acompañaron al tribunal para radicarla. "Se la aprueba el juez que estaba de turno y le dan una orden de protección ex parte. Le dieron una fecha de vista para el tribunal para el 22 de febrero donde él (agresor) tenía que comparecer".
Por su parte, María indica que "cuando mi mamá me dijo lo de la orden de protección, yo tenia ciertas dudas. Hemos sido amigos desde muy pequeños (su agresor y ella). Hemos tenido el mismo círculo de amistades. Al yo ir al hogar Clara Lair y desahogar y decir mi historia, sentí cierta liberación. Me sentí que no estaba sola. Ellos me dieron la mano", enfatiza.
Pensar en enfrentarse a su agresor en la corte le provocaba terror a María. "Al principio, eran ataques de nervios al pensar que yo lo tenía que volver a ver. Para mi fue doloroso, pero definitivamente, era lo que tenía que hacer. No sólo por mi, sino por las muchachas que estén pasando por lo mismo y no se atreven a echar pa' alante y hacer algo por ellas. Yo estoy dando el ejemplo", sostiene y espera que "a lo mejor, de ésta, él aprenda o cambie".
Impune
En la vista, según cuenta Carmen, contra el victimario se expidió una orden de protección de tres meses. Dicha orden frustró a madre e hija.
Para empezar, según establece la madre de la víctima, no se citaron a la vista a los testigos que presenciaron los actos violentos cometidos contra su hija. Por otro lado, comenta que dicho joven le alzó la voz a la jueza que atendió el caso y le habló con "un tono bien altanero" y que por dicha razón "lo mandaron a callar durante la vista", recuerda Carmen.
"La jueza insistía en menospreciar esta situación que estaba pasando la muchacha, como si para ella (la jueza) ésta fuera una pelea de novios y que debían dialogarlo", opina la madre.
"En la orden de protección se le prohibió acercarse a ella, comunicarse con ella, entrar al edificio donde ella reside y llegar a los edificios donde ella estudia hasta mayo 22. Luego de eso, ella podría solicitar otra extensión (de la orden). Pero eso es todo, ése es el disgusto principal", critica Carmen.
"Yo pensaba que se le iba a dar una orden de protección indefinida y que cuando ella quisiera, la quitara", enfatiza la mujer, quien añade que su hija "todavía está afectada" por la situación y que volver a presentarse a una vista en corte sería para ella revivir una vez más el amargo episodio. "Ella me lo repite a mí y todavía llora", destaca.
"Encima de todo, yo esperaba que llevaran a este joven a un grupo de apoyo, a un psicólogo, algo que tuviera que ver con manejo de control de sus emociones, era lo menos", añade.
María comparte la opinión de su madre. "Para mí, tres meses no es nada. Para mí no es justo". Según la universitaria, el joven no mostró arrepentimiento, pues salió de la vista sonriéndose. "El cogió esto como un chiste. Eso fue lo que a mí me molestó. Lo considero una falta de respeto".
Sigue con su vida
La vida de la universitaria ha vuelto a la normalidad, aunque, confiesa, no ha sido de un día para el otro. "Al principio, cada vez que yo veía que se acercaba, me daba un ataque de nervios y me molestaba mirarlo, pero ya ha llegado al punto que es una persona más".
"Yo me lo he encontrado en varias ocasiones por la universidad, pero, por lo menos, ha seguido lo que se le dice. Si me ve, baja la vista y sigue caminando", afirma. Por otra parte, "casi todos los días" se lo encuentra en el complejo donde viven ambos, situación que se resolverá en los próximos días, pues se mudará del lugar.
"Pienso que lo he superado y no vivo en miedo, que era lo que a mí me pasaba. O sea, que ese miedo, ese suspenso en el que él me tenía... pues ya me siento libre", afirma.
Por otra parte, María renovó su grupo de amistades y se distanció de los que tenía al momento de la agresión. "Yo me alejé completamente de ese círculo de amistades -entre comillas-, porque, a la hora de la verdad, ninguno de ellos hizo nada por mí", advierte la joven en referencia a la noche de la agresión.
María recomienda a las jóvenes que estén atravesando por situaciones similares a la que ella pasó a que "hablen con alguien close, sea familia, amistades... porque siempre es bueno que otra persona lo sepa".
"Hay personas que te pueden dar apoyo. Eso es lo primero; lo segundo es que dicen que las mujeres tienen un sexto sentido. El sexto sentido te dice lo que está bien y lo que está mal. Ya cuando ese sentido te dice que algo está mal, haz algo, muévete. Busca ayuda, oriéntate, y de esa manera, toma una decisión que tú creas que es para el bien tuyo y que también lo ayude a él", concluye.
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27 Marzo 2012
Recuerda que para más información de prevención puedes ver mi fundación www.altoalsilencio.org
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com Original aquí
Eres una estúpida. No sirves para nada. Nadie te va a querer. Sin mí no eres nadie... Son solo algunas de las expresiones insultantes y peyorativas que Carmen Santiago escuchó durante los ocho años que vivió con su marido.
Tiempo en el que el agresor se aseguró de lacerar su autoestima al punto que ella llegó a creer que "no valía nada" y que era la culpable de la violencia contra ella.
"Cuando comencé la relación yo tan solo tenía 17 años y estaba muy enamorada. Creía que él lo era todo para mí. De novios discutíamos por celos, pero él no se mostraba tan agresivo. Pero después, el abuso y la violencia fueron escalando por etapas. Primero fue psicológico, me hacía sentir muy mal y jugaba con mis sentimientos. Luego vinieron los golpes y las agresiones", sostiene la mujer, quien es parte de la reciente campaña de responsabilidad social en contra de la violencia doméstica "Aprendí a quererme".
Según cuenta, luego de vejaciones inimaginables y una golpiza que casi la mata, se dio cuenta de que para defenderse y proteger a sus hijos tenía que romper con el ciclo de violencia en el que vivía.
"Esa última vez me rompió la ropa que tenía puesta, me arrastró por el piso y mientras me daba, mi hija de cuatro años se metió y él la tiró contra la pared. Me di cuenta de que no iba a cambiar y que me podía matar y hacerle daño a mis hijos", recuerda Santiago.
Fue el comienzo de un proceso de sanación que la llevó a buscar ayuda para, según dice, "comenzar a quererme" y lograr sacar a sus hijos adelante. Afortunadamente lo logró.
La realidad, sin embargo, es que hoy día hay muchas mujeres que, como Carmen Santiago, viven en un ciclo de violencia del que se les hace muy difícil salir. Hay otras que, como ella, sí logran salir adelante. Pero también, desafortunadamente, algunas perecen en el intento. A ese panorama también se suma un por ciento de varones que sufren de maltrato físico y verbal, aunque según las estadísticas es mucho menor. Este grupo, además, es estigmatizado y es blanco de burlas y descrédito. En ocasiones, hasta por las mismas autoridades que no toman en cuenta sus denuncias.
Patrón preocupante
Se trata de un peligroso patrón de conducta, cada vez más presente en nuestro diario vivir, en el que se utiliza la fuerza física, intimidación o persecución contra la pareja con la intención de causarle daño. Ataques que se manifiestan a través de violencia física, verbal, emocional, amenazas, agresión sexual y, en muchos casos, hasta privación de la libertad y muerte.
De hecho, casi todos los días escuchamos o leemos sobre un caso de violencia de género. El más reciente es el de una joven de 20 años, Madeline Maldonado, quien logró escapar y salvar su vida después que su novio intentó dispararle en varias ocasiones.
Un caso más que se añade a una larga y desafortunada lista de mujeres que no han corrido con la misma suerte. A lo que se añade que, cada vez con más frecuencia, la violencia se da entre parejas jóvenes y, en algunos casos, hasta entre adolescentes.
"También es muy preocupante que, en pleno siglo XXI, todavía hay personas que piensan que las mujeres que mueren a manos de sus compañeros, es porque se lo buscaron", denuncia la trabajadora social clínica Janet Rivera, quien destaca que muchos también creen que las mujeres que no salen del círculo de violencia es porque no quieren.
La realidad, de hecho, es otra mucho más compleja. Más que nada, por la dificultad que representa para una víctima de violencia doméstica salir de ese entorno. Así lo cuenta Carmen Santiago.
"Yo estaba convencida de que él era mi vida, que sin él no podía hacer nada, que dependía de él. Tenía miedo de que me dejara, así que me callaba. A veces me quedaba varios días en la casa para que nadie viera las marcas de los golpes. Otras veces era él quien me dejaba encerrada. Él mismo me decía que con tres hijos no iba a poder sola y yo lo creía", rememora Santiago, tras aceptar que aunque se daba cuenta de que su situación era insostenible, albergaba la idea que él iba a cambiar.
"Además, yo tenía la autoestima por el piso", acepta Carmen, mientras destaca que a veces se piensa que hay que quedarse en la relación por los hijos. "Pero eventualmente me di cuenta de que la realidad es que si nos quedamos los ponemos en riesgo".
Precisamente, en este tipo de situaciones se debe tener en cuenta la incapacidad que tienen algunos seres humanos para identificar cuando está ocurriendo el maltrato, advierte Rivera, quien también es terapeuta de parejas.
"Muchas personas no entienden que si te gritan es maltrato, no es que perdió el control; si te dice gorda y te humilla, es maltrato; si te controla la salidas o llegadas, no es que está preocupado por ti, eso es maltrato. Y si te chequea el teléfono para ver quién te llama, eso no quiere decir que hay confianza entre los dos. Pero muchas veces la persona cree que quien hace todo eso es porque la ama", sostiene Rivera.
Y uno de los problemas, agrega la terapeuta, es que la persona pierde la perspectiva de que está en una relación de abuso y poder. "De eso se trata, de que quieren controlar tu vida a como dé lugar", añade.
Mientras que la víctima siempre tiene la esperanza de que el agresor va a cambiar. A lo que se añade que, debido a la pobre autoestima, la persona está muy vulnerable, algo que el agresor sabe. Por lo tanto, la manipula para que lo vuelva a perdonar. En ese sentido, dice Rivera, está incapacitada para reconocer que está siendo víctima de violencia.
A este entorno de violencia, advierte Rivera, se suma el silencio de la familia que, en muchos casos saben que la persona es víctima de maltrato y, de cierta forma, conspiran para que se quede.
"Muchas veces no quieren que se divorcie por la unidad familiar o porque creen que los hijos van a sufrir. Pero la realidad es que un niño está mejor cuando esta viviendo en un ambiente no violento. Si hay violencia no puede haber unidad familiar y ese niño está en riesgo", agrega Rivera.
Palabras que marcan
El abuso verbal, señalan los expertos en conducta humana, es como una golpiza que no deja huellas. Y al igual que otras formas de violencia doméstica, muchas mujeres lo sufren en silencio y en aislamiento.
De hecho, es una situación que se da en todos los niveles sociales. Pero sobre todo, entre personas profesionales que no se atreven a admitir lo que les pasa.
"Y muchas veces tampoco buscan ayuda hasta que está en depresión, con la autoestima erosionada por la tolerancia a las humillaciones de la persona a quien cree amar y que le hace responsable de ser el agente provocador de la agresión verbal", advierte la doctora Melba Feliciano, quien cree que esta situación se ve más en mujeres que se destacan profesionalmente más que su pareja.
Precisamente, dice que son las que acaban disminuyendo su productividad y minimizando sus logros ante un compañero que se siente amenazado en su "condición de hombre macho por una mujer exitosa".
Lo peor de todo es que se trata de una forma de violencia que causa afecciones de salud, tanto física como mental, sexual y reproductiva, entre otros problemas.
Y aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan forzosamente a la violencia física, hay un buen número que sí lo hace. De hecho, se dice que la injuria precede al primer incidente de violencia y está siempre presente en una relación agresiva.
Por eso uno de los principales aspectos que una víctima de violencia debe fortalecer es aprender a quererse y a fortalecer su autoestima, recomienda la psicóloga clínica Enid Ruiz de la Paz, asesora de la campaña Aprendí a quererme.
"Muchos de los orígenes de la violencia vienen de la infancia, de madres y padres que modelan la violencia. Pero también por falta de educación de cómo quererse y desarrollar una autoestima fortalecida", agrega Ruiz, quien pone el ejemplo de personas que han sido víctima de violencia secundaria.
Son las que crecieron en un entorno familiar en el que la violencia era normal. Y cuando entran en una relación y son maltratadas creen que eso es normal y hay que aguantarlo.
"Otras personas vivieron en hogares donde los padres no les fortalecieron su autoestima y cuando llegan a la adultez se someten y pierden su individualidad; se dejan manipular porque creen que eso es lo normal", explica Ruiz, mientras destaca que la violencia o el abuso verbal provoca que la víctima se aísle y se le haga más difícil hablar con otras personas de su situación.
Por eso, resalta la psicóloga, la familia tiene la responsabilidad de fortalecer la autoestima de sus hijos desde temprano en sus vidas y educarlos para que desde el noviazgo aprendan a identificar los factores que pueden llevar a la violencia.
"Si de novios hay gritos, discusiones y empujones, es importante que se tome en cuenta esas actitudes porque pueden ser patrones", advierte Ruiz, quien dice que la campaña Aprendí a quererme es un movimiento para tocar a las puertas de las persona que están pasando por situaciones de violencia y llevarles la oportunidad de aprender a quererse.
Jóvenes en riesgo
Según la trabajadora social Janet Rivera, hoy día tenemos muchos jóvenes brincando etapas de desarrollo, sin tener otras actividades más cónsonas con su edad.
"Hay adolescentes de 12 años que quieren tener novios o novias. Tienen ese sentido de posesión, de que esa persona es mía. Pero no tienen la madurez necesaria para entender la responsabilidad de tener una pareja. Y no entienden lo que es compartir intereses o lo que significa la individualidad de cada uno. Por eso dejan que sea el otro el que decida y se olvidan de su función como individuos", resalta la trabajadora social.
En ese sentido, Rivera cree que la sociedad tiene su responsabilidad en toda esta situación de violencia que se vive en Puerto Rico. Especialmente, porque no se educa a la equidad de género. De hecho, pone el ejemplo de las semanas de maternidad que le dan a la mujer, mientras que al hombre solo le dan siete días.
"El mensaje que se da es que eso es un asunto de mujeres, que ella es la que se tiene que encargar de los hijos. En ese sentido, no le da la oportunidad al hombre de que se responsabilice también por el cuidado de su hijo", recalca Rivera, mientras enfatiza en la importancia de enseñar los procesos de equidad de género desde escuela elemental.
"El mensaje tiene que ser de equidad; entender que cada individuo tiene derecho a pensar diferente. Si no lo hacemos esto nunca va a parar", agrega Rivera.
Aprendí a quereme
El exbaloncelista Richie Dalmau, junto a Yela Cintrón y Pipo Torres -integrantes de la banda Sueño de Hormiga- son los creadores de esta campaña que inició en febrero y que busca alertar, educar y concienciar a la sociedad sobre la violencia doméstica.
"La campaña intenta prevenir, a través de todas las posibles fuentes, que las personas entren en una relación de violencia doméstica. Ofrecemos herramientas que les enseñen a quererse, a fortalecer la autoestima y a que no entren al ciclo de violencia", explica la psicóloga Enid Ruiz de la Paz, quien destaca que si la persona ya está en un ambiente de violencia, también se proveen opciones para que pueda salir.
En la primera parte de la campaña participa el actor Benicio del Toro, el locutor Antonio Sánchez "El Gangster", la animadora Sonya Cortés y la banda Sueño de Hormiga, creadores de la canción Aprendía a quererme, el lema de la campaña. En su segunda fase, el proyecto integrará al cantante René González, al baloncelista Larry Ayuso y a la presentadora Angelique Burgos "La Burbu", además de otros artistas locales cuyos nombres permanecen por ahora en secreto.
Según Ruiz, se trata de una campaña social muy diferente a lo tradicional, diseñada con el fin de que cada persona aprenda a quererse, a respetarse a sí mismo para evitar caer en un patrón de maltrato.
También va dirigida al agresor para que valore a su familia, aprenda a manejar sus corajes y enojos ante las situaciones que pueda enfrentar. La campaña, que estará en prensa, radio, televisión, billboards, Facebook y a través de la página oficial www.aprendiaquererme.com
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual son de carácter individual, familiar, comunitario y social. Tales como:
Bajo nivel educativo
Exposición al maltrato infantil
Vivencia de la violencia entre los progenitores
Trastorno de personalidad antisocial
Consumo nocivo de alcohol y drogas ilegales
Infidelidad
Aceptación de la violencia
Discordia e insatisfacción marital
Fuente: Organización Mundial de la Salud
servido por Ada Mercedes
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20 Marzo 2012
Original en: http://www.elnuevodia.com/victimadelsilenciodelossuyosjovenmadredecomerio-1216606.html
Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com
COMERÍO - Todos en el entorno familiar lo presentían. Desde los 12 años, Dallaneri Delgado López se había involucrado en una relación que con el paso del tiempo se fue tornando más violenta y la llevó a abandonar la escuela.
Según sus familiares y vecinos en la comunidad La Vuelta del Dos, su compañero José Carlos González Díaz la celaba, le gritaba y la botaba de la casa con frecuencia. Sus abuelos hasta le habían preparado un cuarto en su residencia para cuando "venía con sus motetitos y con la bebé al hombro".
Pero la preocupación por la turbulenta relación en que se veía sumida Dallaneri se limitó a aconsejarla para que terminara la relación con González Díaz, de 21 años, y ayer la joven murió víctima de un balazo en la cabeza apenas cinco días antes de celebrar su cumpleaños número 19. Su hija, una bebé de apenas cuatro meses de nacida, y González Díaz eran las únicas personas que estaban con ella al momento de los hechos, ocurridos a las 7:50 a.m. en el cuarto de la pareja.
Se contradice el compañero
Aunque, al cierre de esta edición, las autoridades no habían señalado a González Díaz como responsable del crimen, el sujeto permanecía detenido en la Comandancia de Aibonito por incongruencias en su relato sobre cómo ocurrió el crimen.
En la noche, se le sometieron cargos por posesión de drogas, pues al detenerlo para interrogarlo, los agentes le ocuparon una bolsita de marihuana.
Según el sargento José Zayas, el joven alegó que ambos se encontraban en la residencia cuando alguien desde lejos le disparó a Dallaneri.
Sin embargo, las versiones de varios vecinos señalan, según Zayas, que tras escuchar la detonación no vieron a nadie abandonar la casa. Solo González Díaz salió minutos después con su bebé en brazos pidiendo ayuda para la jovencita que se cree estaba embarazada.
Entonces, la llevaron al Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Comerío, de donde fue referida al Centro Médico de Río Piedras. Allí llegó sin vida.
En la escena, no se recuperaron ni el arma, ni casquillo de bala.
Ayer, sus familiares lamentaban que no se hubiera actuado a tiempo.
De hecho, algunos vecinos alegaron que la noche antes del incidente la pareja había sostenido una fuerte discusión, algo que según una tía paterna de Dallaneri debió alertarlos para llamar a la Policía. "Se hubiese podido evitar si los vecinos se hubiesen unido a llamar a la Policía", opinó María Delgado.
"Él era bien celoso. No la dejaba salir ni a respirar", afirmó su padre, Luis Daniel Delgado.
"La había aconsejado mucho"
"Ya yo tenía un dolorcito en el corazón. La había aconsejado mucho", reconoció, por su parte, Blanca Rivera, abuela materna de Dallaneri.
Rivera aseguró ayer que, de González Díaz ser el responsable, lo perdona, pero le reclamó que reconozca si lo hizo.
La mujer recordó ayer que su nieta esperaba con ilusión el día de su cumpleaños este próximo domingo.
Le había prometido que ese día cuidaría a la bebé para que Dallaneri pudiera ir al cine con su pareja, quien hoy permanece como persona de interés por su muerte.
servido por Ada Mercedes
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8 Marzo 2012
Saludos compañeros lectores comparto con ustedes unas columnas que fueron publicadas en el día de hoy. De una vez comparto con ustedes una declaración que se hizo en el 2010 sobre este día.
The fight continues (Latinalista) : http://latinalista.com/2012/03/international-womens-day-continues-the-fight-for-the-right-to-be
El derecho a ser (Revista Latitudes) http://revistalatitudes.org/2012/03/08/el-derecho-a-ser/
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
Exigimos y defendemos el derecho humano de las mujeres a la salud integral durante todo su ciclo vital
Hoy conmemoramos un nuevo 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, fecha emblemática instaurada hace más de un siglo, y en cuyo ámbito se han posicionado reclamos históricos: derechos humanos plenos, ciudadanía, igualdad, poder, autonomía y libertades para todas las mujeres, sin discriminación ni exclusión.
La cotidianidad de millones de mujeres y niñas, sin embargo, devela que estas justas e impostergables demandas no están siendo atendidas ni por la sociedad en su conjunto ni por quienes detentan el poder. Tal como ha señalado Rebecca Cook, "las normas internacionales sobre derechos humanos aún no han sido aplicadas en forma efectiva para reparar las enormes desventajas e injusticias que experimentan las mujeres únicamente por el hecho de ser mujeres", por lo cual podemos afirmar que la mayoría de las sociedades sigue en deuda en estos temas trascendentes.
Esto demuestra, por lo tanto, que las convenciones, tratados y consensos que los países han ratificado y firmado en múltiples foros mundiales no han han tenido resultados concretos en mejorar su condición de vida, su acceso al trabajo digno, a la salud y educación, a la participación social y política, al descanso y la cultura, a una vida exenta de violencia. Es así como no hay correlato entre el sistema jurídico internacional de derechos humanos y la vida de las mujeres a lo largo de su ciclo vital, siendo algunas de ellas objeto de mayores discriminaciones dependiendo del país o región en que habitan, de sus condiciones socioeconómicas, de su edad, de su identidad de género o preferencia sexual, su raza/etnia, su condición de salud, sus creencias religiosas, etc. Muchas variables, por lo tanto, se entrelazan y potencian con la discriminación instalada milenariamente por el patriarcado a partir de su condición de género, hasta constituir una barrera brutal y a veces infranqueable para que millones de mujeres puedan vivir dignamente.
La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, en su papel de articulación regional de organizaciones de salud que impulsan, promueven y defienden el derecho de las mujeres a la salud integral y al pleno ejercicio de derechos humanos, en especial sus derechos sexuales y derechos reproductivos, este 8 de Marzo reafirma su profundo compromiso en este ámbito de acción, el que ha ido desarrollando a través de todas sus líneas estratégicas históricas.
Efectivamente, el derecho humano a la salud implica gozar el más óptimo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar, y en tanto tal, es un bien social que corresponde a cada ser humano, mujer y hombre, sin distinción ni restricciones de ningún tipo.
No obstante, las personas en general, y las mujeres en particular, encontramos hoy grandes dificultades para ejercer el derecho a la salud, derecho que los Estados deben garantizar asegurando las condiciones sociales, económicas y políticas que permitan dicho goce. Y de esta responsabilidad no pueden ni deben eximirse.
Sin embargo, el contexto mundial, signado por modelos de desarrollo neoliberales capitalistas que centran su foco de acción en la brutal acumulación de riquezas en los polos de poder, sobre la base de la explotación, el empobrecimiento y la imposición de violencias y discriminación sobre enormes capas de la población, además de la apropiación de recursos y del deterioro o anulación de las formas de producción locales, sin duda no es el más favorable para el goce de la salud como derecho universal.
Los programas de ajuste estructural impuestos por entidades mundiales han ido minando los sistemas públicos de salud históricos, presionando a los Estados para que abandonen progresivamente su rol social en esta y otras áreas, por ejemplo en la educación y la protección social. Las reformas sectoriales desarrolladas en las últimas décadas no han cumplido así con sus promesas iniciales de garantizar la igualdad en el acceso a la atención de salud, más bien han profundizado las brechas y para las mujeres han instaurado discriminaciones intolerables.
Por otra parte, proliferan los sistemas de salud privatizados que "venden" salud solo a quienes pueden pagarla, transformándola en un producto que se transa en el mercado. Y para quienes continúan siendo usuarias y usuarios del servicio público de salud, la escasez de recursos de todo tipo implica un notorio deterioro en la atención de salud y en la calidad de las prestaciones. De allí que los indicadores sanitarios en las últimas décadas no muestran mejorías sustanciales para las mujeres, en especial para las de menores recursos.
Paralelamente, subsisten en nuestras sociedades obstáculos de índole cultural y religiosa que impiden a las mujeres, en especial a las más jóvenes, el acceso a la información y orientación en salud necesarias para cuidar y fomentar su salud integral. Esto es especialmente notorio en lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva, pues en tanto se relaciona a la sexualidad humana, frecuentemente es objeto de represiones, ocultamientos y tabúes. Es así como los fundamentalismos que persisten porfiadamente en el actual contexto mundial, y que se encuentran entronizados en muchos gobiernos y otros sectores influyentes, dirigen así sus discursos hacia el control de los cuerpos, la reproducción y la sexualidad de las mujeres, perpetuando su rol en tanto madres y satanizando cualquier otra opción que ellas adopten fuera de este rol cultural impuesto.
De allí que en el contexto actual las mujeres no hemos logrado a cabalidad:
- el acceso universal, en todas las etapas de vida, a la información y servicios de atención de la salud gratuitos o de bajo costo y de buena calidad,
- el derecho a gozar de una salud integral, y una salud sexual y reproductiva sana,
- el derecho a conocer nuestro cuerpo y cómo funciona,
- el derecho a ejercer una sexualidad sin riesgos ni consecuencias indeseables,
- el derecho a relacionarnos sexualmente con quien deseemos sin ser presionadas ni violentadas, y en el momento que elijamos,
- el derecho a buscar y sentir el placer sin culpas,
- el derecho a decidir el número de hijos e hijas que queremos tener, cuándo tenerlos, o a no tenerlos,
- el derecho a estar bien informadas para regular nuestra fertilidad con métodos eficaces, seguros y asequibles,
- el derecho a recibir una atención de salud de la más alta calidad en la niñez, en la adolescencia, en todos los momentos de nuestra vida sexual y reproductiva y hasta la vejez,
- el derecho a compartir las responsabilidades de la sexualidad y la reproducción con la pareja,
- el derecho a protegernos de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA,
- el derecho a protegernos de violencias, abusos o imposiciones sobre nuestros cuerpos,
- el derecho a cuidar y proteger nuestra salud mental, especialmente afectada por nuestras condiciones de vida, de relación de pareja, de trabajo y doble jornada, etc.,
- el derecho a una participación igualitaria de las mujeres en las instancias de decisión en aquellas áreas vinculadas a la salud.
Este 8 de Marzo, como Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe sostenemos una vez más que el derecho humano a la salud es una exigencia y una demanda de nosotras, las mujeres, en tanto ciudadanas. Los gobiernos, en el plano mundial, han asumido compromisos relacionados a la salud integral de las mujeres, especialmente en las Conferencias de El Cairo y Beijing, y han ratificando numerosos instrumentos jurídicos internacionales que salvaguardan el derecho de las personas a gozar del más óptimo estado de salud. Asimismo, en los últimos años, se han dado a conocer relevantes documentos emanados de Naciones Unidas (Informe del Relator Especial sobre el derecho a la salud, Dictámenes del Comité de Derechos Humanos de la ONU, declaraciones de la CIDH en el ámbito interamericano, etc.), que profundizan en esta temática. Todos estos compromisos no pueden quedar en el papel ni en la retórica de los gobiernos y de los políticos de turno.
De ahí la importancia de potenciar nuestra calidad de ciudadanía, nuestra participación política y social para exigir el diseño, la implementación y el seguimiento de políticas públicas que llenen el vacío jurídico legal existente en la mayoría de nuestros países en el ámbito de la salud y los derechos de las mujeres, y para que paralelamente avancemos a los cambios socioculturales necesarios para la construcción de sociedades más felices, más justas, libertarias e igualitarias.
Marzo 2010.
servido por Ada Mercedes
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6 Marzo 2012
Libni Sanjurjo / Primera Hora
Para ella, su madre era una cobarde. No hacía nada para enfrentar la violencia doméstica. Sentía resentimiento. Pero, un día entendió que estaba equivocada, le contó una mujer a Diana Valle Ferrer.
En medio del sufrimiento, su mamá resistía el maltrato a través de estrategias de enfrentamiento, esas que, por ejemplo, pretenden descalificar a su agresor. Finalmente, sobrevivió. Ahora, la entonces joven universitaria asegura que siente respeto por su madre.
Es esta la aspiración que Valle Ferrer pretende multiplicar en su libro Espacios de libertad: mujeres, violencia doméstica y resistencia; el entendimiento de la complejidad de la violencia doméstica, ya sea sexual, económica, emocional o física.
El texto estudia y reflexiona sobre este mal social, aporta instrumentos de análisis para comprender sus raíces y debates teóricos, y propone un novel modelo de empoderamiento.
“¿Por qué no se va? ¿Será que le gusta? Ella lo provoca (...). Es muy fácil entrar a una relación de violencia, pero es muy difícil salir”, detalla la doctora en Trabajo Social y Estudios de las Mujeres y el Género.
Explica que a ese entrampamiento, que surge cuando la persona se enamora, le sigue “la lección” en la que se determina quién controlará la relación; la consolidación del maltrato; y la “gota que colma la copa”, que es, cuando toman la decisión de salir de la relación; lo que podría durar años.
Así lo ha podido confirmar tras décadas de estudios y entrevistas a decenas de mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia doméstica. En el texto se contestan tres inquietantes preguntas: ¿cómo sobreviven?, ¿cómo resisten? y ¿cómo tienen fuerzas para seguir luchando ante la adversidad?
La autora analiza la multidimensionalidad de este tipo de violencia y las dinámicas de poder, control y resistencia.
“La ley 54 es buena, es completa, pero ninguna ley es suficiente para erradicar un problema tan complejo como la violencia contra las mujeres. Tenemos que tener la ley, tenemos que tener la educación, tenemos que tratar de promover cambios en las normas culturales”, expone.
Y es importante tomar acción, tanto a nivel individual como colectivo, destaca, porque “esa violencia que se da en el interior de la familia tiene unas repercusiones en toda la sociedad”.
Una “misión de vida”
Por ello, Valle Ferrer pretende continuar abonado a su “misión de vida” que encontró hace muchos años: erradicar la violencia contra las mujeres, así como en la familia.
Uno de los pasos será la presentación del texto hoy, jueves, en la librería La Tertulia en Río Piedras, donde será presentado por las doctoras Alice Colón Warren y Mayra Muñoz.
Para ella, el libro –el primero de su entera autoría, ya que ha participado en otros y escrito artículos y ensayos sobre el tema– significa, dice entre risas, “un final y un comienzo (...) Ya estoy lista para el próximo”.
El proceso no ha sido fácil. “Llegaba a casa agotada, drenada, y me tiraba en la cama; cerraba los ojos y veía los rostros y los ojos de estas mujeres”, dice la también catedrática de trabajo social en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedas.
Su vida se ha enriquecido a través de este largo proceso de aprendizaje. Ha aprendido a respetarlas y reconocer la valentía de mujeres que continúan de pie a pesar de vivir en situaciones de violencia.
servido por Ada Mercedes
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7 Febrero 2012
Ver original aquí en PRIMERA HORA
A sus 19 años y con una hermosa bebé de tan sólo seis meses de nacida, Francheska Duarte Jiménez atraviesa por la dolorosa prueba de vivir sin sus piernas. Las perdió tras una operación en la que se las amputaron para salvarle la vida. No había opción.
El daño que le provocó su entonces pareja, Jorge Ramos Rodríguez, al lanzarle su vehículo y pillarla contra otra guagua, en la calle Principal de Barrio Obrero Santurce, fue tan graves que los médicos no auguraban, en un principio, que podría pasar de las primeras 48 horas tras el ataque.
Pero, no fue así. Ella optó por vivir.
Su victimario, el mismo que perpetró esa aberrante acción, fue su primer amor. Ese hombre por el que veía luces, no sólo la arrolló, sino que lo único que hizo fue recogerla, llevarla a un CDT y dejarla allí abandonada a su suerte.
Hoy, él está preso en espera de juicio tras haber sido acusado por agresión agravada y violación a la Ley de Tránsito. Hoy, ella intenta acoplarse a una vida, que le cambió por competo.
"Jessica", como la llama cariñosamente su familia, vive rodeada por el amor incondicional de su madre, Saima A. Jiménez, quien no se ha despegado ni un sólo día de su lado. Se apoya en su inmensa fe en Dios, para superar los obstáculos que a tan corta edad está enfrentando. La joven tiene que aprender de nuevo otras formas de valerse por sí misma.
Eso es un reto que toma día a día.
Francheska, que se ha convertido en un verdadero milagro de vida, abrió ayer su corazón a Primera Hora. Nos reunimos en lo que se ha convertido su segunda casa, que es un hogar de rehabilitación donde ahora vive mientras sanan sus heridas físicas y emocionales. Es el paso que antecede a su gran sueño: comenzar a caminar con sus prótesis.
Con su carita de chiquilla, guarda en su ser un espíritu fuerte que le ha ayudado a recuperarse aceleradamente contra todos los pronósticos médicos. Hay que ver cómo, apoyándose con sus manos, ha logrado una movilidad impresionante.
Durante la entrevista vivió muchas emociones. En momentos lloraba. En otros, sonreía, especialmente cuando hablaba de su pequeña niña.
"A veces me pongo triste, porque no es fácil perder las piernas y (menos) las dos", confesó a Primera Hora.

servido por Ada Mercedes
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10 Enero 2012
Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com
Esta mañana comenzó la vista preliminar contra Jorge L. Ramos Rodríguez, a quien se le imputa haber atropellado con una guagua a su novia, Francheska Duarte Jiménez, causando que se le tuvieran que amputar ambas piernas a la joven.
La vista comenzó con la testigo María del Mar Acevedo Cuevas, de 17 años, amiga desde la niñez de la víctima y que compartía con la pareja esa noche del 19 de diciembre pasado en un negocio de Barrio Obrero.
Acevedo Cuevas declaró que estuvieron bailando y compartiendo en el negocio El Triunfo que indicó, es un local familiar, y que en un momento dado, cerca de la medianoche, Ramos Rodríguez indicó que se iba y se marchó.
Poco después, Francheska salió a hablar por teléfono, dijo la testigo.
Acevedo declaró que salió y la vio hablando por su celular afuera en la acera, cerca de una guagua vieja que estaba estacionada.
También alegó que algunos minutos más tarde volvió a salir y vio a su amiga en el suelo "con sus piernas llenas de sangre y gritando que le dolía".
"Al frente estaba Jorge en su guagua, una Ford Explorer verde", dijo la testigo.
La joven indicó que vio a Ramos Rodríguez bajarse de la guagua, cargar a la joven, montarla en su vehículo y marcharse con ella. Luego supo que la había llevado al dispensario Belaval en Bario Obrero y cuando llegó al lugar, su amiga ya estaba sedada.
La jueza Elizabeth Linares le preguntó a la joven si la primera vez que ella salió a ver a su amiga, el vehículo de Ramos estaba en el lugar a lo que la testigo respondio que no.
Las fiscales Vanessa Méndez y Gretchen Pérez Catinchi, condujeron el interrogatorio y la licenciada Jane Hoffman contrainterrogó a la joven.
La vista preliminar continúa esta tarde y podría terminar hoy mismo.
Por otro lado, el padre de la víctima, Luis Duarte, indicó que la joven "se siente mejor y está agradecida de que tiene vida y que está viva todavía".
Duarte indicó por otra parte que espera que la justicia sea rigurosa con Ramos Rodríguez ya que él "la mató viva".
A la víctima se le amputaron las dos piernas esa misma madrugada en el Centro Médico de Río Piedras.
servido por Ada Mercedes
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