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La Coctelera

Lo que no dije

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Categoría: Testimonios

16 Mayo 2009

"Yo pensaba que era normal" Violencia Domestica en Puerto Rico


Tras la violencia doméstica hay un complejo cuadro social en el que inciden muchos factores. La educación surge como herramienta impostergable

 
Por Mildred Rivera Marrero para el nuevo dia www.endi.com

A Élida Ríos Montañez -de 32 años- su compañero consensual la persiguió hasta matarla a tiros en la calle, a plena luz del día. A Brenda Rivera Miranda -de 36 años- su esposo le pegó un tiro fatal delante de sus hijos, para luego suicidarse.

A Julio Feliciano Echevarría- de 42 años- una mujer con quien tenía una relación lo asesinó utilizando un cuchillo.

Ellos son parte del fatal grupo de siete que ha muerto en lo que va de año a causa de la violencia doméstica y a los que podría unirse uno más cuando se confirmen las sospechas de la Policía. Eso compara con 10 asesinatos de mujeres a la misma fecha del 2008.

Son también parte de los fantasmas que le recuerdan a Daisy González (nombre ficticio) que ella pudo haber estado en esas estadísticas.

 "Si me hubiera mantenido en aquella relación, una de esas mujeres hubiese sido yo. Cada vez le doy gracias a Dios por mantenerme viva y darme la oportunidad", dice la mujer de 27 años y madre de tres hijos que está en proceso de recuperación.

Su caso no es diferente al de otras cientos de miles de féminas que cada año son víctimas de violencia doméstica y que presentan un complejo cuadro social que explica por qué, en muchas ocasiones, se mantienen en esas relaciones. El año pasado hubo 20,389 incidentes de violencia doméstica y este año, hasta el jueves de esta semana, la Policía había contabilizado 5,744. En la inmensa mayoría de los casos, las víctimas son mujeres.

A sus 14 años, González dejó la escuela y empezó una relación con un hombre de 47 años que comenzó a maltratarla físicamente cuando quedó embarazada por primera vez.

"Estando embarazada me golpeaba. Nadie sabía lo que yo estaba pasando porque cuando uno está en esa situación uno no quiere que nadie sepa nada. Yo me crié con mi mamá solamente. Yo pensaba que era normal porque como no me crié en esa situación (con un padre), todo le parece normal a uno. Uno no tiene quién te oriente y te ayude. Estuve pasando por eso 10 años y al salir de esa relación me metí en otra peor".

Con su relato, González revive los años de golpes, encierro, enajenación social y violación que vivió en su segunda relación, con un hombre de 55 años con el que se mudó a Estados Unidos, lejos de su familia.

"Yo tenía miedo. Ellos te intimidan. Me decía que era el único que me quería, que nadie me quería. Para mí la vida no valía na', no significaba nada", recordó.

Lo abandonó. Pero él siguió acosándola, "hasta que un día, por poco me mata. La nena mía le dijo que me dejara y él le dio en el pecho. Ahí yo no aguanté más y salí corriendo".

El hombre fue encontrado culpable en el juicio que se presentó y, aunque fue a la cárcel, al poco tiempo estaba en la calle para cumplir un año de probatoria.

Impostergable la educación

Al mirar hacia atrás y al considerar su caso y el de otras mujeres, González menciona la educación como uno de los elementos vitales para combatir la violencia doméstica. Ese, precisamente, fue uno de los elementos que destacó un grupo de profesionales en un diálogo con LaREVISTA y la Junta Editorial de El Nuevo Día.

Manifestaron que urge un enfoque integral que combata el problema desde diversos frentes. Reconocieron que se han logrado avances en áreas como la creación de protocolos para el manejo de esos casos en las agencias del orden público, pero advirtieron que ya no se puede postergar más la integración de esfuerzos en la educación.

Diana Valle, ex presidenta de la Casa Protegida Julia de Burgos y profesora de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, manifestó que "la educación es una de las mejores herramientas de prevención. La gente, en general, no conocemos el proceso de la violencia doméstica, donde hay unas estrategias de seducción, entrampamiento, intimidación y amenazas. Lo más fácil es decir: ‘ella se lo buscó, ella lo quería, ella estaba allí y no hizo nada'. Uno apela a las normas culturales, que dicen que la mujer es inferior, que es débil. ¿Cómo vamos a cambiar esas normas culturales que colocan a la mujer en una situación de indefensión, de inferioridad, de subordinación? Una de las formas es a través de la educación".

Valle recordó que -paralelamente a los esfuerzos tradicionales de orientación- las organizaciones de base comunitaria y de apoyo a mujeres víctimas de violencia doméstica estuvieron por años tratando de llegar al sistema de educación del País para hacer un trabajo de prevención. La integración de una visión que promueve la igualdad entre hombres y mujeres en los diversos niveles escolares se comenzó a integrar en el Departamento de Educación en el 2004 con unos talleres para estudiantes de nivel intermedio. Finalmente, una carta circular del pasado secretario, Rafael Aragunde, integraba la perspectiva de género en el currículo del sistema público.

Sin embargo, el titular actual, Carlos Chardón, la eliminó tan pronto llegó a Educación alegando que eso es un asunto de los padres y de la sociedad y que él no le dirá a los niños qué es bueno y qué es malo.

El sicólogo y decano de estudiantes de la Escuela de Medicina San Juan Bautista, Salvador Santiago, destacó que "en Puerto Rico no tenemos un plan de prevención o para lograr la igualdad en todo el sentido de la palabra. Le preguntas al Secretario de Educación cuál es el plan a nivel elemental para lograr igualdad y ¿dónde está ese plan? Si no hay programas concretos desde Headstart, donde se ven desigualdades crasas, y se empieza a acumular ese capital intelectual negativo, el producto final es la violencia terrible que vemos en la adultez".

La ex procuradora de las mujeres, María Dolores Fernós señaló que "el Departamento de Educación tiene material preparado por especialistas para escuela elemental, para escuela intermedia y para escuela superior. Hay material escrito, vídeos, teleconferencias. Se tenía que bregar con la educación y nos hemos estrellado contra esa pared".

A implantar las leyes

La también abogada manifestó que "queda muy poco por hacer en términos de normativa" porque en 1989 se estableció la Ley 54 de Violencia Doméstica, en el 2001 se creó la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y, posteriormente, se establecieron protocolos para el manejo de esos casos en la Policía y otras agencias, entre otros.

Sin embargo, Fernós coincidió con otras profesionales en que todavía persisten obstáculos para lograr un manejo adecuado de los casos a nivel de la Policía y los tribunales, como la falta de recursos suficientes para atender los miles de casos que llegan anualmente, la exigua cantidad de policías que ha recibido el adiestramiento requerido, la escasez de albergues para las víctimas y los prejuicios de los agentes del orden público que no aplican las leyes y los protocolos como deben ser. En muchas ocasiones, esas prácticas o carencias son las razones para que las mujeres retiren sus querellas.

Uno de esos aspectos en los que se falla, según la directora del Proyecto Matria, Amárilis Pagán, es en el trato del policía que toma la querella de una víctima de violencia doméstica debido, en muchas ocasiones, a sus prejuicios en contra de las víctimas de violencia doméstica.

"Todavía tenemos la situación de que una mujer radica una querella y lo que se hace es que se toma el testimonio de ella, pero no se recopila evidencia médica, física, de testigos adicionales y fotografías, o no se investiga con la rapidez que hay que investigar. Hay todo un andamiaje montado, que si la gente tuviera la voluntad de que eso corriera, correría", sostuvo Pagán.

Esa falta de evidencia es obstáculo para que, en casos en los que se identifique un alto grado de peligrosidad para la persona afectada, se pueda celebrar un juicio en ausencia de la víctima, destacó Pagán. La mujer también destacó que existen pocos recursos policiacos para atender los casos.

Durante el diálogo, se puntualizó en que luego de que un policía atiende inicialmente a una persona que presenta una querella, tiene que llevarla ante un fiscal, que es el oficial que orienta sobre las protecciones que da la ley y determina la peligrosidad de su situación.

La fiscal Janet Parra, quien dirige la Unidad especializada de Violencia Doméstica y Maltrato a Menores del Departamento de Justicia, aseguró que esas oficinas tienen agentes especializados hasta la medianoche y que luego hay un oficial que contesta un celular a cualquier hora en caso de alguna incidencia. Aceptó que no todas las regiones tienen esas unidades.

Sin embargo, la teniente Margarita George, quien coordina las Divisiones Especializadas de Violencia Doméstica de la Policía, la contradijo.

"Voy a discrepar de usted. Hay unas instrucciones del Fiscal General que dicen que solamente los fiscales se van a llamar en asesinatos y en accidentes de vehículo graves, y son todos los fiscales, no hace excepción", declaró George.

"La realidad es que no hay tal cosa como un fiscal de madrugada en casos de violencia doméstica", aseveró George.

Ante el planteamiento, Parra insistió en que la región de Bayamón opera con un fiscal a cargo las 24 horas.

"Si tienes tantos casos de violencia doméstica, no deberías tener un solo fiscal especializado por región judicial. Las unidades especializadas no tienen policías suficientes y tienen que hacer de tripas corazón", agregó Pagán.

Tampoco son suficientes las intercesoras legales, que son personas de las organizaciones no gubernamentales que ofrecen apoyo a las víctimas de violencia doméstica en los tribunales y que, en muchas ocasiones, identifican los fallas procesales.

"Una mujer puede llegar al tribunal y jamás toparse de frente con la intercesora legal porque es una sola", lamentó Pagán, quien también denunció que los 12 albergues que protegen a las víctimas de sus agresores por espacio de tres meses son pocos.

"Es una de las cosas que hacen que la mujer no vaya al tribunal y que la mujer retire los cargos. Si reconocemos que la violencia doméstica es resultado de la desigualdad social, hay que crear programas que ofrezcan un balance, como vivienda transitoria, de desarrollo económico y de cuido de niños", declaró Pagán.

A usar la discreción

Otro problema es que los jueces no están utilizando recursos que existen en la ley y los protocolos para ayudar a las mujeres a cortar con el ciclo de violencia, de acuerdo con las entrevistadas.

George indicó que al momento de otorgar una orden de protección, la ley provee elementos para que los jueces establezcan relaciones paterno y materno filiales, pensión alimentaria y custodia provisional. "Son remedios que el juez tiene para que esa mujer se sienta segura" y no crea que tiene que volver con el agresor para tener un sustento o para que no esté en peligro durante las visitas a los hijos, dijo George.

Las estadísticas revelan que son ínfimos los casos en que los magistrados utilizan su discreción judicial para adoptar esas medidas. Del total de 5,572 órdenes de protección expedidas desde enero hasta la última semana de abril, sólo en 310 de los casos se establecieron las relaciones paterno filiales y en 176 se estipuló pensión alimenticia.

De igual forma, el juez tiene la discreción de establecer un proceso de monitoreo al fijar una orden de protección.

"Aún cuando Fiscalía decida que no hay condiciones para radicar un cargo, si se identifican condiciones de letalidad, se podrían hacer más cosas. El manual del juez, el libro de estrado, contiene una disposición que algunos jueces la han utilizado y ha sido efectivo. Les dicen: ‘le expido esta orden de protección y todos los meses viene aquí'. Eso no está en la ley, pero a los jueces que lo han implantado les ha funcionado porque el agresor siente que el sistema lo está velando", sostuvo Fernós.

No obstante, en ocasiones, esa discreción judicial tiene un peso negativo a la hora de condenar a los acusados, ya que muchos de los agresores son referidos a programas de desvío en los que se supone que se ofrece educación. Un estudio realizado el cuatrienio pasado reveló que el 70% iba a desvío, dijo Fernós, para quien esa proporción demuestra "que se está tratando muy livianamente la sanción". Eso ocurría en momentos en que algunos de esos programas sólo existían en papeles y no ofrecían ningún servicio de rehabilitación, según descubrió posteriormente la Junta de Rehabilitación a la que perteneció la ex Procuradora y la cual recomendó el cierre de tres de ellos.

De igual forma, el sistema resultó muy permisivo a la hora de imponer sanciones a los compañeros de las sobrevivientes de violencia doméstica Daisy González y Jessica Rivera (nombre ficticio) de 28 años y madre de dos menores. Esta última sufrió un patrón de violencia y de poner y quitar órdenes de protección hasta que su esposo trató de ahorcarla delante de sus hijos. Nueve días después del incidente decidió denunciarlo e ingresó a un albergue, pero cuando salió tuvo que irse del País porque el agresor ya estaba en la calle y eso la ponía en peligro.

Su conclusión es tal vez la realidad de miles de mujeres: "El sistema no funciona porque, por denunciarlo nueve días después, le bajaron los cargos. Yo me sentía presa en el albergue y él por ahí", afirmó la mujer refiriéndose al hombre que comenzó a agredirla tan pronto quedó embarazada.

 

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15 Abril 2009

Rihanna: Caso abierto - violencia en el noviazgo

 

Rihanna: Caso abierto

Escrito lun 13 abr 2009 22:46 por Tok en Beijing Rocks

Vamos a intentar hacer un pequeño resumen del caso Rihanna. Como si heredaramos un caso abierto de esos de las series americanas que reabren después de años de dormir en algún polvoriento archivo y entonces alguién encuentra la pista que se le pasó por alto a todo el mundo y resuelve el crimen. Salvando las distancias, claro.

Rememoremos. Entre el 7 y el 8 de febrero, según consta en el auto judicial, Chris Brown, rapero de 19 años, guapo, con talento, en plena ascensión a la cumbre musical, propina en el interior de su coche una considerable paliza a su novia, Rihanna, 21 años, guapa, con talento, en la cumbre de su carrera musical. La policía llega al lugar y toma declaración a Rihanna. Casi simultáneamente la noticia corre por la web, por las redacciones y los programas de cotilleo y muchos informativos serios también recogen el incidente, que tiene, según pasan las horas y se saben los datos, un cariz serio. Así que en los días siguientes se vive una oleada de compasión por Rihanna y una críticia sin paliativos a la conducta de Brown que es detenido por la policía. Se especula con que la historia viene de atrás y se asegura que Rihanna comentó a la policía que ya había sido maltratada por él.

A partir de ese momento cualquier declaración de apoyo o no apoyo a Chris de un "famoso" se contalibilizaba en la lista de A) los que están del lado de Rihanna o B) los que están del lado de Chris. Mientras, Chris se iba a Virgina con su padre y Rihanna se iba con su familia a Barbados. Después de una semana sin abrir la boca, Chris emitía un comunicado en el que decía que sentía mucho todo y que, con la ayuda de Dios, saldría de este asunto convertido en una persona mejor. En el texto no se mencionaba ni a Rihanna, ni la paliza. A continuaciónTMZ hacía pública la foto que se había tomado a Rihanna justo después de los hechos. Todavía no habían aparecido los hematomas pero la foto hablaba por si misma. Rihanna también sacaba un escueto comunicado en el que decía que estaba bien y que no hablaría del tema. Rihanna se refugia en la playa y el sol de Punta Mita. La carrera de Brown empieza a hacer aguas y este informa al público que acudirá a terapia para controlar la ira. Las malas lenguas dicen que el entorno de Chris asegura que Rihanna también debería ir.

Finalmente la policía encuentra suficientes evidencias y se le acusa de dos cargos, asalto y amenazas. Mientras el caso judical se vuelve más serio, el sentimental se vuelve más extraño. Chris Brown y Rihanna HAN VUELTO. Los dos están juntos, en la casa de P. Diddy concretamente. Él está muy apenado por lo que pasó y ella le quiere mucho. Shock generalizado, claro. Numerosas fuentes aseguran que la pareja se ha prometido y otras aseguran que YA se han casado. Nadie confirma ni niega nada. El siguiente paso es considerar la posibilidad de que ella esté embarazada. Algunos aseguran que la única opción para redimir la carrera de Brown es volver con ella. Se rumorea que él mismo llamó a los paparazzies y anunció la reconciliación. Parecía que la operación era algo hecho, se comentaba que iban a grabar un dueto juntos, Chris pedía en su MySpace a los niños que le votaran como Favourite Male Singer en los premios de Nickledeon y el Chicago Sun Times aseguraba que los dos iban a escribir un libro e iniciar un tour llamado Proyecto Mea Culpa. La familia de Rihanna afirma que la cantante está ilocalizable y temen que pueda seguir los pasos de Whitney Houston. Pero... un nuevo giro de la situación. Ahora se asegura que HAN ROTO. Rihana se pasea por los clubs de Los Ángeles mientras le salen nuevos novios. Brown vulve a Virginia.

En esta se presenta el juicio y Brown se declara no culpable ante la incredulidad de la otra parte. El padre de Rihanna se preguntaba si no fue él ¿quién lo hizo?

A día de hoy las informaciones se centran en una nueva novia de Brown. El abogado de Rihanna asegura que ella declarará en el juicio contra él si fuera necesario. Pero uno de los datos más increíbles de esta historia es el que publicaba The New York Times: en un estudio realizado por la Boston Public Health Commission, con 200 adolescentes, el 46% dijo que Rihanna era responsable de lo que ocurrió y el 52% mantuvo que era responsabilidad de ambos, a pesar de saber que las heridas de Rihanna requirieron tratamiento médico.

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11 Febrero 2009

La estrella del r&b Rihanna, víctima de violencia doméstica

Aprovecho por felicitar a la cantante por la denuncia. Esta haciendo todo para que se lleve el juicio y por eso, muy bien.

Por Agencia EFE

Los Ángeles - La estrella del r&b Rihanna fue la víctima del caso de violencia doméstica por el que la Policía de Los ngeles arrestó al cantante Chris Brown el pasado domingo, informó el rotativo Los Ángeles Times.

Rihanna, de 20 años, cuyo nombre completo es Robyn Rihanna Fenty, decidió cooperar en la investigación para reconstruir el caso contra Brown, su actual pareja, según las autoridades.

Una disputa ocurrida la madrugada del sábado en un automóvil acabó con cardenales y rasguños en la cara de la joven, unas lesiones calificadas como "horrorosas", según TMZ.com, portal especializado en información de famosos, que cita fuentes policiales.

Ambos debían asistir esa misma tarde a la 51 edición de los premios Grammy, celebrados en el Staples Center, de Los Ángeles, California.

Según la publicación, Rihanna sufrió fuertes contusiones a ambos lados de la cara, la rotura parcial del labio y acabó con la nariz sangrando por los puñetazos de Brown.

Aunque la cantante rechazó ser atendida por los médicos, la Policía tomó fotos de su estado. Según TMZ.com, esas imágenes son una "prueba devastadora de abuso físico".

Brown, de 19 años, abandonó la escena antes de que llegaran las autoridades. Fue detenido horas después y posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza de $50,000.

El jefe de la Policía de Los Ángeles, William Bratton, dijo que espera que los detectives presenten el caso a los abogados en las próximas horas y aclaró que Brown no recibió ningún trato de favor durante el arresto o su ingreso en prisión.

Mientras tanto, Rihanna pospuso un concierto en Malasia y canceló su fiesta de cumpleaños en Nueva York, prevista para finales de mes.

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22 Octubre 2008

Ella usa guantes: en honor a Dolphy

Por: Ada Alvarez

Usa guantes todos los días. Son color crema. Su pelo rizo marrón rojizo resalta sus pómulos, enmarcados como una muñeca con dos círculos de rubor. Sus labios gruesos enmarcan una noble sonrisa que contrasta con el color oscuro de su piel. Su accesorio favorito son las pantallas y camina con mucha confianza, como si nunca lo hubiera conocido.

Dolphy es una joven de 18 años residente de Santo Domingo en República Dominicana. Dos años atrás se fue de la casa a vivir con su novio Gregorio. Se habían visto en la escuela desde que ella tenía quince años. El trabajaba como carnicero en el colmado que quedaba cerca de su casa. Se hicieron novios y a los tres meses Gregorio le pidió que se mudara con él. Le pegó, una y otra vez, luego de que Dolphy no quisiera dejar la escuela. Su sonrisa parecía opacarse por el miedo que llegó a sentir.

Dejó la escuela para evitar los golpes. Dolphy a los 13 años comenzó a ayudar a su tía en una peluquería y así generaba un poco de dinero. Su novio le pidió que trabajara, pero sólo si era en la peluquería cercana a su trabajo para tenerla vigilada de cerca. “Yo pensé que era amor, que me quería tanto porque deseaba estar a mi lado todo el tiempo”, dijo Dolphy con la mirada hacia el piso levantando los hombros como sinónimo de duda. Estuvo seis meses viviendo con él, y aunque siguiera sus llamados consejos, no hacía más que obedecer las órdenes de quien se convirtiera su amo. Al punto, en que como un perro, en una mañana que Dolphy no tenía la comida preparada, fue castigada amarrada y encerrada en el baño del apartamento que compartían.

Hay un suceso que “la muñequita”, como algunos le llaman nunca olvidará. Cuenta que trató de escapar de su agresor y novio. Que su mamá no la regañó porque se entendía que vivir con un hombre era normal si él proveía la casa. Estaba sola y se escapó. Al cabo de dos días, el hombre con quien compartiera cama y cena, la persiguió y la entró a un carro a la fuerza. Llevó a Dolphy a una cabaña en Santo Domingo, proporcionándole golpes que hicieron que sus labios se salpicaran de sangre disfrazada como un lápiz labial rojo. “Tienes que volver conmigo”, Gregory repetía. A lo que el llanto hizo que sin fuerza Dolphy prometiera estar de vuelta a la casa con él al cabo de una semana. Dejándola en el piso, casi inconsciente se fue y esperó por ella.

“Esa semana fue la más ajetreada de mi vida”, dice ella. Buscó ayuda en agencias gubernamentales, en su familia y hasta en el visado para escapar del país. Pasaban los días como horas en una fila congestionada de tráfico y ante su desesperación caminaba hacia un banco en la plaza pública del pueblo. La joven de 16 años vio al que fuera su novio de 18 bajarse de un carro con su uniforme de carnicero y algo en mano. La gente estaba lejos de los asientos donde ella posaba y él tomó el afilado objeto, un machete, y se dirigió hacia ella para matarla. En el momento en que subió la mano derecha y el machete iba dirigido a la cabeza de la joven, levantó sus manos para cubrirse la cabeza, sin saber que sería la última vez que las tendría puestas.

El joven le picó las manos con el machete y se dispuso a intentar de nuevo cortarle la cabeza. En ese momento varias personas del mercado reaccionaron y un hombre lanzó una piedra ante Gregory que hizo que soltara el machete y fallara el intento de asesinato. Varios hombres corrieron detrás del carnicero humano, mientras que otros se acercaron a Dolphy, manca y desangrada. Ella estaba en un lugar del parque, su ropa estaba bañada en sangre y sus manos, de la muñeca hacia abajo, yacían en otro lugar de la plaza. Una mujer tomó las manos de la joven y buscó una nevera portátil, haciendo posible que Dolphy fuera transferida al hospital de la capital con las manos que acababa de perder en la parte trasera del automóvil que sirvió de ambulancia.

Gracias a los esfuerzos de la gente, a Dolphy, le cocieron las manos. Lo único que puede usar hasta ahora son el dedo índice y el del medio, esto gracias a terapias físicas para recuperar su funcionamiento. El novio, al exponer su intención en un lugar público, consiguió testigos que lo acusaran y ahora cumple una condena de 30 años de cárcel. Dolphy no se atrevía a hablar de su experiencia, pero gracias a la ayuda de la Fiscalía del pueblo y de los servicios sicológicos que recibió, decidió contar su historia para salir del silencio. Un silencio un tanto desconocido en República Dominicana, donde el término violencia en el noviazgo no existe.

Me quería conocer por mi trabajo en contra de la violencia entre parejas. Me entregó una cinta violeta para usarla como pulsera para demostrar mi repugnancia y lucha contra la violencia doméstica. Estaba sonriente, alegre por su causa, con una camisa que resaltaba su figura y un mahón un tanto gastado pero a la moda. Dolphy, se convirtió en la portavoz en fiscalía de programas pilotos que buscaban concienciar sobre la violencia entre los jóvenes y sus consecuencias. Aparece como una muñeca, marcada con cicatrices que muestran cómo fueron cocidas sus manos y cómo se cose su vida cada vez que le busca darle a sus 18 años una motivación. Dolphy, usa guantes todos los días.

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7 Octubre 2008

La muerte femenina: a una mujer un asesino

Por Ada M. Alvarez Conde

Cuando nace una mujer, nace un posible homicidio. No hay duda que la violencia hacia las mujeres es un problema social. Como parte de una propuesta de la Octava Conferencia Magistral sobre la Mujer de América Latina y el Caribe dada en Perú, auspiciado por UNIFEM, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la mujer anunció que todos se comprometían “a prevenir y combatir todas las formas de violencia contra las mujeres y sus causas básicas”. Entonces qué está pasando que se escucha cada vez más la palabra prevención para la erradicación de la violencia en doméstica. ¿Cómo esos homicidios se pueden evitar y qué está pasando que no acaban?

Sexo y género no es lo mismo. Es lo primero que se debe de aprender. El sexo es determinado de manera biológica por los órganos sexuales que tenemos y por ello nos definen como masculino o femenino. El género sin embargo es todo lo que conlleva ponerle roles a los sexos. La perspectiva de género es la categoría de análisis social que permite una visión más completa de los fenómenos sociales, ya que analiza las circunstancias concretas de hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de interacción social. El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en República Dominicana establece: “esto permitirá que se adopten las medidas necesarias para corregir las relaciones sociales y de poder históricamente discriminatorias”. Entonces, la raíz del problema son los roles asignados a los sexos y el trastoque de estos como punto de partida en la violencia social.

En el mes de marzo (2003) tuvo lugar en Antigua, Guatemala un taller titulado “¡Basta! América Latina Dice no a la Violencia Basada en el Género”, el cual fue organizado por la Federación Internacional de la Familia (conocida como IPPF). Durante este evento fue emitida una declaración para prevenir y dar respuesta adecuada a las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia basada en el género. Avanzando entonces aún más las propuestas del 2000 que enfatizaban el sexo. Esta conferencia abordó el tema del género como principal raíz a la violencia contra las mujeres. La pasada Procuradora de las Mujeres en Puerto Rico, María Fernós, estableció en el 2007 que si no hubiera distinciones entre los géneros, no hubiera relaciones y apropiaciones del poder entre los hombres ni la aceptación de ello en las mujeres. Fernós sostuvo que la problemática inicial es reconocer el problema para poder salir de éste. Sin embargo, ella establece, que la peor enemiga que tienen las mujeres son otras mujeres, que al ser criadas de forma machista, instan a las mujeres que buscan consejos a que aguanten la situación considerándola normal. Esto hace más grande el miedo.

Es importante conocer la violencia y sus facetas. La violencia no se da exclusivamente de hombres a mujeres, sino que se puede dar de mujeres a hombres, pero muchos estudios establecen que éstos no se reportan por el miedo a la opinión pública y de sus amistades. Denunciar un acto de violencia de una mujer a un hombre se ve como un acto de debilidad para ellos, una característica que no contemplan en sus roles de género. Todas las campañas que poco a poco han surgido globalmente van dirigidas hacia las mujeres porque las cifras demuestran que la violencia hacia ellas es la principal causa de muerte y problemas en muchísimos países. Además, que los roles de género propician un estado de poder sobre el cuerpo y las decisiones femeninas. A pesar de que hayan muchas campañas, muchos casos que ocurren, siguen pasando por consentimiento, asumiendo el rol de sometida. Sin embargo, muchos estudios del Departamento de Psicología de Estados Unidos establecen que recibir violencia no es un acto placentero y buscado y que si se sigue en la situación es por dependencia y por miedo.

. La violencia a las mujeres no es solo física, como la mayoría piensa. La palabra agresor por ejemplo alude a un acto de violencia física pero hay otros tipos. La violencia física es la más presentada por los medios, pero no es la más común. La violencia doméstica se divide en tres tipos: emocional, física y sexual. Creer que la violencia física es la única o más común es algo cultural, propiciado por las noticias, que publican mayormente casos cuando son accidentes fatales o graves; no al momento de presentar querellas por otros tipos de maltrato o persecuciones. El daño físico incluye empujones, patadas, jalones, mordidas, puñetazos y el lanzamiento de objetos para herir. En Voz de Voces, revista de la Coordinadota Paz para la Mujer (Caribe), se reportó que el 94% del abuso físico, no hubiera pasado si no hubiera daño emocional.

El abuso emocional es silenciado. Según el Departamento de Salud de los Estados Unidos el abuso emocional también es un problema serio de salud y está basado mayormente en el control y el miedo. Los compañeros violentos limitan la libertad estableciendo con quién habla, cómo se viste y a dónde ir. Esto incluye miradas, amenazas para tratar de probar que él está en lo correcto, y conversaciones manipulantes para establecer que si lo ama de verdad ella debe hacer esos “pequeños sacrificios”. Este tipo de violencia es además la que propicia el abuso físico, puesto que en el 99% de los casos ocurre violencia física con violencia emocional. Sólo imagine una pelea entre dos varones a los puños sin ningún tipo de insulto previo o durante el acto. La violencia emocional es la raíz del abuso.

¿Y qué es el abuso sexual en las parejas? El abuso sexual ocurre cuando el agresor la viola (porque violenta sus deseos) pero utiliza preguntas de manipulación sicológica como: ¿por qué no? Legalmente, en muchos países, no se considera una violación porque hay una relación establecida. Las violaciones son las menos reportadas y se cree mayormente que viene de extraños, sin embargo, se dan entre parejas. El Departamento de Justicia informó que reportar este tipo de abuso es un proceso complicado y por ende son los menos reportados, por lo difícil que es decirlo o salir de las casas para hacerlo, el miedo a la burla y los exámenes que conllevan. Eso sin contar el miedo que hay a represalias por parte del agresor. Ahora, hemos hablado de la víctima, pero ¿y el agresor cómo lo identificamos?

No hay una definición exacta de características sociales u otras fuera de sus acciones. Vienen de cualquier edad, raza, estatus social, orientación sexual y religión. Algunas de éstas son: celos extremos, culpan a otras personas por sus acciones, rompen objetos, tienen conducta de control, usan la violencia como juego sexual en sus relaciones, y cambian de temperamento fácilmente. Puede que estés cerca de un agresor ya o un futuro agresor. Inclusive, para volver a la prevención, es importante tomar en cuenta a los noviazgos.

La violencia en el noviazgo es igual de grave y por medio de su prevención se logrará la erradicación de la violencia doméstica. En muchos países se desconocen leyes y definiciones para este problema. La violencia doméstica al igual que la violencia en el noviazgo recogen los tres tipos de violencia. La diferencia mayor entre ambas es que una se da en el concubinato y otra se desarrolla entre parejas que no viven juntos. Es por eso que es conocido además como violencia de citas. En países como Chile, Colombia, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, entre otros; más del 50% de mujeres reportan sufrir abusos por parte de sus parejas. Esto sin analizar un dato curioso de Puerto Rico que podría tomarse de ejemplo: más del 45% de las denuncias presentadas por violencia doméstica son hechas por jóvenes de 12-24 años. Además se conocen casos donde la víctima es una joven que muere o termina gravemente herida. No se debe ignorar este problema.

La violencia hacia la mujer, hacia el género, doméstica, de novios, intrafamiliar; en todas sus denominaciones es un problema social grave que atenta con la vida y dignidad de los seres humanos. La dignidad sobre todas las cosas, protegido en la mayoría de las constituciones al igual que la libertad quedan rezagadas en una relación violenta. Al preguntarnos por qué las mujeres se quedan en una relación de este tipo, Alfonso Batres, psicólogo encargado de los servicios de reajuste a veteranos en Estados Unidos estableció: “una relación violenta es como la guerra, afecta a todos. Sobre todas las cosas afecta cómo uno se ve a sí mismo, el héroe, el enemigo y todo se da bajo una misma circunstancia, el campo de batalla. En casos como la violencia doméstica lo más que se utiliza es el miedo y la manipulación. Le hacen creer a la mujer que ese es su rol (estar callada aceptando lo que venga) y que cualquier atentado para salir de allí no va a ser beneficioso. Si difícil es reconocer el problema, salir de una dependencia emocional, imagínate cómo lo sería salir de una dependencia económica donde está en riesgo la vida misma con más fuerza. Muchas entonces recorren a lo conocido, al golpe que les espera si no cocinan a tiempo y prefieren eso a ver dónde trabajan (sin que él la encuentre) para ver si ese día come, sobrevive y para rematar otro hombre no la viola. La mujer definitivamente en muchas cosas sociales es el blanco de ataque”.

Se habla de un nuevo femicidio. Se habla de la desintegración de la familia. Se habla de la violencia y de sus formas, pero sobre todas las cosas se ignora su prevención. En la re-educación sobre lo que es el género se reivindicarán los roles femeninos y con eso la subyugación de la mujer hacia el hombre. Desde la juventud y la crianza se sabrá, de ser propiamente difundido, quién puede presentar señales que ayuden a la prevención para que nadie se convierta en víctima ni en victimario. La violencia es intolerable. Como decía la filósofa francesa Sarah Kofman: “lo intolerable de la vida es el doble”. Refiriéndose a las cosas que de verse buenas pasaban a convertirse en monstruos, donde el bien y el mal habitaban un mismo cuerpo, al igual que los agresores que se convierten en seres habitados y construidos que hacen de la vida una más dura y que llevan a que cada vez que nazca una mujer, se considere que de por sí ya peligra.

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23 Mayo 2008

¡Hay que romper el ciclo!

Por Aurora Rivera / arivera@elnuevodia.com

María decidió arriesgar su vida en el mar en busca de progreso para los suyos. Atrás dejó a sus padres, a sus hermanos y a su “bebé”, que entonces tenía siete años. Luego de una travesía dramática similar a la de tantos compatriotas dominicanos, María volvió a pisar tierra firme en el noroeste de Puerto Rico. Al poco tiempo comenzó a trabajar como empleada doméstica en un hogar donde se le permite dormir.

Casi un año después conoció al que más tarde sería su esposo. Era un poco mayor que ella, pero se mostró gentil y trabajador. Se casaron y vivieron separados un tiempo por asuntos de trabajo, hasta que la niña que habían procreado juntos se enfermó y ella tuvo que dejar de trabajar para cuidarla.

Se mudó con él sin imaginar el infierno en el que se convertiría su vida. Con él volvió a ser madre, pero casi pierde la vida y ve morir a sus niños, así como sus sueños de ayudar a los que amaba. Comenzó a celarla hasta por salir al balcón, a pesar de que todos los vecinos eran parientes. Le gritaba y la insultaba por cualquier cosa. Pensó en marcharse, pero su suegra la hizo desistir.

Al contar su historia los recuerdos que ha tratado de borrar le van llegando de forma desordenada. “Accidentes” le llama en ocasiones a los actos violentos en su contra. “He tratado de ordenarle a mi mente que olvide muchas cosas”, dice intentando disculparse. “No hubo un solo momento en que yo saliera con él que no saliera llorando”, recuerda. “Cállate la boca”, “No jo... más”, “Coge un buche”, “Tú no te mandas”, “¿Qué puñ... haces ahí?” son sólo algunas de las frases que solía gritarle. Hasta la bebé comenzó a recibir gritos y golpes.

El hombre fue procesado por maltrato contra uno de sus hijos mayores, le prohibieron verlos y tuvo que entrar en un proceso de rehabilitación. Eso lo sumió en una crisis mayor. María descubrió que utilizaba drogas. Para entonces ya estaba embarazada de su hijo más pequeño.

La mujer se marchó de la casa poco antes de dar a luz, pero conmovida por las promesas y las muestras de afecto del hombre hacia el nuevo bebé, aceptó volver a intentarlo. Los incidentes más dramáticos vinieron luego y amenazarían también la seguridad de sus hijos.

Una vez tuvo que encerrarse en la habitación de los niños porque el hombre reaccionó iracundo al ella negarse a tener sexo. Le juró que si no salía rompería la puerta con un marrón y luego vería de lo que era capaz. Ella salió, temiendo por su vida y la de los pequeños.

Había permanecido allí porque no tenía a quién acudir, pero la mujer decidió terminar con el ciclo de violencia porque ya ella no era la única amenazada. Aún así, no quiso radicar cargos contra el hombre para que no lo volvieran a alejar de sus hijos mayores. Pero solicitó el divorcio y pasó meses en un hogar para mujeres maltratadas hasta que volvió a trabajar.

María lleva meses dividiendo su tiempo entre dos trabajos y sus tareas de madre. Una amiga le cuida los niños mientras labora fuera de casa. Muy lentamente va recuperando la paz, pero aún teme por su vida y en ocasiones tiene pesadillas. Ahora ruega porque las leyes migratorias obren a su favor y, sobre todo, a favor de sus hijos, los que están con ella y el pequeño que dejó en República Dominicana, que ya tiene 14 años.

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16 Abril 2008

Desfigurada por atacante drogado

Por el Periodico Primera Hora... para imágenes impactantes mirar www.primerahora.com


Cortes que hieren el alma

Maribel Hernández Pérez / Primera Hora

La mujer de 38 años cuyo cuerpo fue mutilado por un individuo poseído por el crack, en un motel de Toa Baja, se recuperaba ayer de sus heridas externas.

Pero, ni el tiempo le borrará de su mente y su alma las imágenes de la brutal agresión de la que fue objeto el domingo.

“Yo no sé cómo estoy viva. Cuando desperté en la casa de mami pensé que era una pesadilla”, dijo Ivette Vázquez en su lecho, desde donde habló con este diario.

Ayer ya podía sentarse, a pesar de sus terribles heridas. Estaba rodeada de sus seres queridos.

La víctima, que llegó a sufrir la dura realidad de vivir en las calles y que hace ocho meses decidió cambiar su vida y rehabilitarse de su adicción a las drogas, compartió el sábado por la noche con sus amistades en una placita del residencial Barbosa, en Bayamón, donde se crió.

Según su relato, se fue a pie a la casa de su mamá y en el camino se topó con William F. Sierra Velázquez, de 32 años, quien la obligó a abordar su vehículo.

Wilfredo Vázquez, ex campeón mundial de boxeo y hermano mayor de Ivette, intervino en ese momento para explicar que le había pedido a su hermana que no regresara tarde de la placita para evitar que fuera blanco de delincuentes.

“Me secuestró, quería tener relaciones a la cañona y me hizo eso”, explicó Ivette angustiada, mientras poco a poco se descubría alguna marca nueva.

Las heridas físicas

“No me acuerdo las heridas de la espalda cuántas fueron. Me daba pescozás con el pico de la botella en la mano”, recordó con temor.

Agregó que el sujeto estaba drogado y que, de repente, estalló en ira.

“Él estaba consumiendo drogas… se me trepó encima y yo perdí el conocimiento y allí me dio por muerta”, repitió Ivette, mientras hacía un alto en la entrevista para saludar a sus familiares.

“Qué odio me tenía”, se cuestionó la mujer al repasar en su mente lo sucedido.

Al mismo tiempo, manifestó preocupación de que su hija de 13 años, que vive con su padre en Estados Unidos, se entere de lo que le sucedió.

Al preguntarle cómo comenzó la agresión, la mujer explicó que fue cuando la obligó a que consumiera sustancias controladas.

“Él no hablaba casi, primero estaba de lo más nice, quería que yo fumara y como yo no quise, me sopló el humo en la cara y se me trepó encima. Él parece que se transformó, se puso como un psicópata”, sostuvo.

Su hermano intervino para señalar que la agresión ocurrió entre las 6:00 a.m. y 8:00 a.m. del domingo. “Se volvió loco ahí, parece que le dio un bajón de crack”, afirmó.

Ivette también reveló que el sujeto le arrebató el dinero que llevaba en los bolsillos.

El ex púgil dijo que no le guardaba rencor a su agresor, pero que debe pagar por lo que hizo.

“Iremos hasta las últimas consecuencias, hasta que se haga justicia. No tenemos nada que esconder porque la prueba está ahí (en el cuerpo mutilado de su hermana). Eso fue ese psicópata”, afirmó.

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6 Abril 2008

Prevenible la violencia entre parejas

Una sobreviviente de violencia doméstica relata cómo salió del círculo del maltrato sicológico.

Por Yesenia Delgado Castillo / Profesional de ayuda del Proyecto Matria

La violencia en relaciones de pareja es prevenible. Pero para ello, debe existir un esfuerzo comunitario concertado que permita a las mujeres identificar a tiempo los indicadores de violencia y los recursos que necesitan para garantizar su seguridad y la de sus hijas e hijos.

Más allá de mirar la violencia doméstica como un problema individual, se debe ver y tratar desde una perspectiva que considere, entre otros elementos, la opinión de las mujeres que la sufren. Ellas no son sujetos pasivos a los que hay que “salvar”, sino seres humanos que en el proceso de sobrevivir la violencia desarrollan la capacidad de luchar por su bienestar y hacerse solidarias con otras mujeres.

Es el caso de la entrevistada, que no será identificada. Ella es una sobreviviente de violencia doméstica, que ha sobrellevado su situación gracias a los servicios del Proyecto Matria.

“En mi caso fue violencia psicológica. Me maltrataba con palabras, me hacía sentir mal con mi físico, con mi inteligencia y, al momento de querer dejarlo, me amenazaba con que me iba a quitar a mi hija”.

¿Cómo saliste de la situación?

“Fue en un momento en que tuve la oportunidad de tener la llave de él y mi llave, que él no podía entrar a la casa y aproveché la oportunidad”.

¿Qué te hizo tomar la decisión?

“El no querer que mi hija creciera en esa situación y el entender que yo era una mujer que valía mucho y él no me estaba valorando”.

¿Qué opinas sobre la situación de violencia doméstica que hay actualmente en el País?

“Hay que darle seguimiento (al tema) con apoyo del gobierno, en campañas publicitarias. A las mujeres hay que darles a entender que se puede salir de eso”.

En términos de recursos, indicó que los talleres de apoderamiento que ha recibido marcaron una diferencia en su proceso “porque eso te hace entender lo que puedes hacer con tu vida”. Esto concuerda con estudios que demuestran que a mayor capacidad de las mujeres para desarrollarse económica y socialmente, menor el riesgo de que sean víctimas fatales de la violencia doméstica.

También, precisó que se deben ofrecer talleres comunitarios que expongan “todas las situaciones de violencia doméstica y cuáles son los diferentes tipos de maltrato para que las personas vean que no todo el tiempo es que te peguen”. Además, enfatizó que es importante ayudar a que las personas aprendan a identificar los agresores, un esfuerzo que también destaca la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.

La entrevistada recibió ayuda de agencias como el Departamento de Justicia y de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, que la refirió a Proyecto Matria. En su proceso logró apoyo para su apoderamiento, servicios psicológicos y apoyo en el proceso judicial. Esta mujer está consciente de la importancia del refuerzo entre pares, por lo que aconsejó a otras mujeres que sufren de violencia doméstica que cuiden su vida y la vida de sus hijos.

“Tú vales y tú sola puedes hacerlo. Si no, busca ayuda, que existe”, concluyó.

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Lo que no dije

San Juan, Puerto Rico
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Mi nombre es Ada M. Álvarez Conde, tengo 22 años y resido en Miami Florida. A los 16 años comencé a interesarme por el tema de la violencia en el noviazgo y las maneras para combatirla. Trabajé de voluntaria en el periódico estudiantil TINELLER; e hize un reportaje sobre lo mismo. Ese mismo año, basándome en experiencias personales e investigaciones comenzé a desarrollar mi pasión, la escritura en este tema. Se creó la novela: Lo que no dije. Estoy escribiendo la edición bilingue de la novela y editando mi poemario. Luego de trabajar por dos años la publiqué a los 19 convirtiéndome en la novelista más joven de Puerto Rico. Por medio de la internet, de crear conciencia sobre este problema, especialmente en sus inicios para evitar los accidentes. Actualmente estudio mi maestria en periodismo y espero que este site sirva para ayudar a crear un mundo de paz. Este libro es un sueño para mí. Como escritora desde joven he ganado varios premios, pero entiendo que ninguno me complementa más que este porque es una obra inspirada en un problema social y así puedo ayudar a mi país; con este site al mundo. Quiero ayudar a las mujeres que están en el problema y darles herramientas a los que están alrededor de ellas para que las ayuden. Este es mi granito de arena. Ayúdame a demostrar que una persona puede cambiar el mundo. Dicen que el que calla otorga y espero profundamente que apoye mi novela y este site, para que muchos lean LO QUE NO DIJE y salgan de la soledad, del maltrato y sobretodo del silencio. Si quieres la novela visita www.loquenodije.com y para el quiz. gracias! Contador de visitas: free web counter
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