Categoría: Artículos editoriales
26 Abril 2012
Aquí les paso un excelente reportaje redactado y publicado en www.80grados.net
http://www.80grados.net/2012/04/30-anos-de-la-organizacion-puertorriquena-de-la-mujer-trabajadora/
Hablar con dos mujeres como Jossie Pantojas y Marta Elsa Fernández es un reto, en muchos niveles. Ambas han sido testigos y protagonistas de procesos históricos y políticos fundamentales para el país como la batalla contra la Marina estadounidense en Vieques, la justicia por la educación especial, la organización comunitaria o la solidaridad con Haití. Pero sobre todo, han estado en el centro de la reivindicación de los derechos de la mujer. De las mujeres, debo decir.
Sus resumés pueden intimidar a cualquiera que no las conozca. Por eso cuando quise entrevistarlas en la antesala del 30 aniversario de la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora (OPMT), me costó ponerme una coraza, no para fingir ser objetiva, sino para formular preguntas que estuvieran a la altura de la circunstancia. Treinta años de una organización feminista no son cosa fácil.
Jossie y Marta Elsa son fundadoras de la OPMT, que se inició en 1982 con el propósito de desarrollar un trabajo organizado orientado a la defensa de los derechos de las trabajadoras puertorriqueñas y de las mujeres en general, en una búsqueda por vivir en mejores condiciones, sin discrimen ni violencia. Se definieron como una organización feminista y autónoma, con una estructura colectiva y democrática.
LA OPMT surge en el contexto de la Segunda y Tercera Conferencia de la Mujer Trabajadora, organizadas en 1981 y 1982. Pueden comentar un poco del contexto social y político del país, y del ámbito específico de la lucha por los derechos de las mujeres.
Jossie: El ámbito político tenía males similares a los que todavía vivimos. Malos gobiernos, un alto grado de partidismo en las instancias gubernamentales, los issues que desata el asunto no resuelto del estatus político. Sin embargo, creo que había entonces mayor efervescencia sindical y social.
En lo relacionado con las mujeres, había muchas activistas, pero no una organización de mujeres fuerte con reconocimiento de la comunidad puertorriqueña. Anteriormente muchas habían estado en el movimiento feminista MIA (Mujer Intégrate Ahora) y la FMT (Federación de Mujeres Puertorriqueñas), organizaciones pioneras en el país. Pero se había caído un poco el trabajo feminista. Algunas de esas compañeras se habían insertado en organizaciones políticas y otras estaban estudiando, con familia, o se habían ido del país, etcétera. Habían cambiado de escenario. Se planteó entonces la necesidad de explorar si había condiciones en Puerto Rico para crear una organización feminista fuerte. Y en vez de hacerlo de entrada se convocó a las mujeres a la Segunda Conferencia de la Mujer Trabajadora.
Estaban Tati Fernós, Celina Romany, Ana Irma Rivera Lassen... En la Conferencia se hicieron talleres sobre la violencia por género, el hostigamiento sexual en el empleo, la doble jornada, la educación sexista, la imagen distorsionada de la mujer en los medios de comunicación, la inequidad salarial. Las organizaciones sindicales fueron las que más se involucraron. Yo por ejemplo había comenzado en la unión de Servicios Legales de Puerto Rico, y me enviaron de delegada, y así me involucré. No me identificaba como tal, como feminista, y apenas estaba empezando en la lucha sindical, pero me activé y me enviaron de delegada.
Las discusiones sobre la necesidad y posibilidades de crear la organización culminaron en 1982. La respuesta fue positiva. Ahí vino la discusión de qué tipo de organización. Y hubo debate en cuanto al nombre de la organización porque algunas pensaban que el apellido de trabajadora era excluyente. El nombre estaba directamente relacionado con el enfoque y la misión que tendría la organización. Era una cuestión de énfasis. No todas se quedaron.
Marta Elsa: El auge que había en términos del movimiento sindical en esos años marcó un hito al promover la participación de las mujeres. Muchas mujeres venían a las conferencias motivadas por su trabajo sindical. Y ese fue un momento importante. En mi caso, al interior del Partido Socialista Puertorriqueño, donde yo estaba, una de las preocupaciones era precisamente cuánto espacio teníamos las mujeres dentro de la organización para impulsar asuntos de género. Yo salgo del partido precisamente para ir a otro espacio donde yo entendía que podía impulsar una agenda en ese sentido. Cinco años antes de la fundación de la OPMT había ocurrido la Conferencia Internacional de la Mujeres de la ONU, y ese debate internacional influenció también acá.
¿Quiénes la fundaron?
Jossie: Éramos un grupo de cuarenta o cincuenta mujeres inicialmente. Algunas de pueblos fuera del área metropolitana pero algunas no perduraron, por la distancia. La estructura de capítulos que se propuso por región en términos prácticos no se dio. Era muy difícil reunirse, no había fondos, etcétera. En ese grupo fundador, de las que recuerdo, estaban Marta Elsa, Doris Pizarro, Tati Fernós, Francés Díaz Medina, Gladys López Báez, Alice Colón Warren, Margarita Mergal, Lureida Torres, yo, entre otras.
Existía entonces, y ahora, una diversidad de visiones sobre el feminismo. Si pueden explicarme de manera general, ¿en qué radican las diferencias fundamentales y a cuál se adscribe o cuál propone la OPMT?
Jossie: No creo que las visiones sobre feminismos fueran tan diversas entonces. Ni ahora tampoco. Sí hay matices. Las que constituimos la OPMT pensábamos que los issues de género tenían que tener un vínculo con el movimiento del pueblo trabajador, y por eso insistíamos en el nombre. Aunque siempre incluíamos no solamente las asalariadas, sino las amas de casa, las desempleadas, estudiantes, etcétera. Otras pensaban que debía ser feminista sin apellido.
Sin embargo, el tiempo nos ha acercado mucho en términos de las visiones. Compartimos el deseo de que el movimiento de mujeres fuera autónomo y que participaran con libertad. Muchas de las diferencias que nos separaron en un principio fueron desapareciendo, porque luego nos afiliamos muchas a Coordinadora Paz para la Mujer, y en años recientes muchas estamos también en el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico.
Sí recuerdo que algunas no teníamos la conciencia de lo importante que era abordar el tema lgbt en el trabajo feminista como una bandera de equidad. Creo que no teníamos todavía la conciencia de la importancia de incorporar a esas compañeras, de forma que se visibilizara, para no enajenar. Esa era una visión equivocada que modificamos totalmente. Tratábamos como de esquivarlo. Y eso fue un error histórico. Pero pronto nos fuimos moviendo en otra dirección.
¿Cómo es su estructura organizativa y quiénes la integran hoy día?
Jossie: Es totalmente colectiva, sin jerarquía. Aunque no tenemos ya un local como tuvimos en algún momento, nos reunimos cada dos semanas a darle seguimiento a la agenda de trabajo, a trabajar la línea editorial del boletín, elaborar algún comunicado, a darle forma a la participación en las coaliciones y organismos en los que estamos. La OPMT pertenece a dos coaliciones feministas y de servicios a la mujer que existen en Puerto Rico: la Coordinadora Paz para la Mujer y Movimiento Amplio de Mujeres. A nivel internacional, pertenecemos a la Federación Democrática Internacional de Mujeres, que tiene estatus consultivo en la Organización de las Naciones Unidas.
Es importante ese vínculo internacional y eso se traduce concretamente en que nos permite mantenernos al habla con las compañeras de otros países, y nos permite llevar issues de Puerto Rico a esos foros. No tenemos un rol pasivo, sino que hemos ocupado roles de portavocía y liderato en estas coaliciones.
Hemos estado bastante golpeadas desde el punto de vista económico y hemos ido recortando cosas. Nos hemos mantenido con el boletín. No recibimos fondos de ninguna entidad. Vendemos sangría, hacemos sorteos, y pagamos una cuota. Con eso cubrimos los gastos de la organización.
Es difícil, casi imposible, conseguir donaciones para organizaciones que se dedican solo al activismo, por medio de propuestas gubernamentales y privadas. Por eso dependemos de las aportaciones individuales.
¿Qué pertinencia tiene hoy la OPMT, 30 años después?
Jossie: Pienso que tenemos una experiencia acumulada que nos deja aportar a la lucha por la equidad. Con nuestras acciones nos hemos ganado un respeto en la opinión publica y eso nos ayuda a adelantar los derechos de las mujeres. Nos mantenemos en contacto con muchas mujeres jóvenes de las cuales aprendemos mucho, mediante la Coordinadora Paz y el Movimiento Amplio. El valor de esas redes organizativas tiene un saldo bien positivo para el país y para lograr que se nos haga justicia como personas.
Marta Elsa: Hemos ayudado a muchas mujeres. Tener esa oportunidad de ayudar a mujeres a manejar situaciones de violencia, ha sido bien importante. Por varios años tuvimos grupos de apoyo con mujeres sobrevivientes, y hemos podido hacer una aportación también en ese sentido. Hoy, esa experiencia organizativa, aunque las mujeres ahora nos organicemos de otras formas, creo que es un legado, esta ahí como un punto de referencia, no para que se haga lo mismo, sino para promover otras formas de organización y abrir nuevos espacios de trabajo.
También me parece que la aportación que pudimos hacer en el proceso legislativo, ha sido bien contundente. Creo que hoy se ha perdido un poco; no estamos incidiendo como lo hicimos en las pasadas décadas en relación a asuntos de legislación.
Con el tiempo, nuevas formas de violencia se van definiendo, como por ejemplo la violencia institucional. Definitivamente hay nuevas formas de violencia que se van visibilizando y siguen presentando nuevos retos. Por eso es importante este trabajo.
¿En qué se diferencian sus objetivos de, por ejemplo, el Movimiento Amplio de Mujeres?
Jossie: No se diferencian, compartimos totalmente los postulados del Movimiento y estamos participando como organización. A lo mejor tenemos a veces diferencias en el modo de hacer algunas actividades, pero respaldamos plenamente los principios. Pero a la vez nos gusta mantener nuestro propio espacio, y como eso se respeta en las coaliciones, pues participamos.
¿Hay un trabajo político en la OPMT? No me refiero al feminista propiamente. En el libro Documentos del Feminismo en Puerto Rico, Ana Irma Rivera Lassen comenta que en sus inicios la OPMT dio la impresión de que sería de línea feminista socialista, pero que con el paso del tiempo, su línea parecería ser más independentista. ¿Es correcta su interpretación?
Jossie: Es correcta esa apreciación. La mayor parte de nosotras somos independentistas, aunque como organización promovemos el derecho del pueblo puertorriqueño a su libre determinación, respecto a su destino.
Muchas de nosotras estábamos en organizaciones políticas independentistas. Pero siempre hemos creído en el espacio para la diversidad. Estamos en contra de la guerra, a favor de la excarcelación de los presos, a favor de que termine el bloqueo a Cuba. Nos hemos pronunciado sobre eso como organización. Estuvimos bien activas en la huelga del pueblo y en otros asuntos nacionales, comunitarios, sindicales y ambientales. Recientemente respaldamos la liberación de los cinco presos políticos cubanos. No somos socialistas o comunistas, en eso hay matices, unas pueden serlo, otras no.
En una entrevista hace quince años, Jossie comentaba que algunas de las premisas y estrategias de la OPMT habían cambiado durante esos primeros años. Dabas como ejemplo el manejo del discurso, y que en los años de fundación, el grupo creía que la independencia era absolutamente necesaria para que mejoraran las condiciones de vida de la mujer puertorriqueña. ¿Ahora, quince años después, cómo lo ven? ¿Es un debate que se da al interior de la organización todavía?
Jossie: Es un asunto resuelto. Creemos que era un error pensar que había que adelantar la independencia para que eso nos llevara a los derechos de las mujeres. No podía esperarse por eso para lograrlo. Estuvimos dándonos contra el cristal en la frente. Más aún, cuando las organizaciones independentistas han sido bien patriarcales. Muchas tuvimos que ir aún en contra de las organizaciones políticas. De hecho, casi ninguna de nosotras estamos ya en esas organizaciones políticas. Hubo confrontación y optamos por el trabajo con las mujeres. En carácter individual, cada integrante puede afiliarse a la organización con la que tenga más afinidad.
Marta Elsa: Claro, el hecho de que no nos aliniemos a una forma política en particular no quiere decir que no estemos manejando los asuntos políticos. Aunque nuestras acciones no estén enmarcadas en una forma política en particular, sin lugar a dudas, son políticas. De hecho, creo que manejamos la cosa política desde una perspectiva más amplia que los partidos.
La OPMT fue esencial en el proceso de desarrollo de la Ley 54 contra la violencia doméstica y su aprobación en 1989. ¿Cómo se dio ese proceso? ¿Cómo ven ahora las propuestas de enmendar esa Ley 54?
Jossie: La mayor parte del tiempo hemos sido una organización de activismo feminista, de luchas en la calle, de marchas, de cabildeo en la legislatura, no de servicio. Como parte del activismo, acompañamos mujeres que tenían demandas por casos de hostigamiento u otros casos laborales a los tribunales. Hubo un tiempo en que dimos servicio por medio de una propuesta, para atender casos de violencia doméstica en el tribunal. Tuvimos una etapa de servicio, aunque la experiencia fue mala, no por el tipo de trabajo, sino porque la propuesta conllevaba incurrir en muchos gastos administrativos que no se cubrían. A la vez, nos restaba mucho del trabajo de activismo y en la legislatura.
Nos impactaba mucho la cantidad de casos que salían en la prensa, los titulares y portadas sangrientas que no dejaban nada a la imaginación y comenzamos a participar de discusiones que promovían entidades como el Instituto de Derechos Civiles y la Comisión de Asuntos de la Mujer, que luego se convirtió en la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.
Por eso nos lanzamos de cabeza en la elaboración y cabildeo del estatuto. Fue un proceso de fortalecernos y teníamos que hacer una alianza fuerte. De ahí sale la Coordinadora Paz para la Mujer. Fue casi una década de trabajo. Lo logramos primero que otros países, incluso primero que Estados Unidos. De esa manera, con coaliciones y alianzas es que lo gramos adelantar.
Cuando nos constituimos no era prioridad la estrategia de trabajar en alianza con otras organizaciones, y conmemorábamos juntas algunas fechas solamente, pero se puede lograr mucho más si se colabora, y de eso nos dimos cuenta.
Marta Elsa: Siempre ha habido un planteamiento de enmendar la ley. Nosotras hemos insistido en velar por el cumplimiento y asegurar que la ley funciona y se implementa correctamente.
Inclusive está atado a esto la misma discusión hoy sobre el término "violencia doméstica". Cuando se elaboró la ley, queríamos visibilizar la violencia en la pareja, por eso usamos el término y era un avance en ese momento. Uno de los logros era nombrarla, visibilizarla.
En este momento histórico, abrir ese debate de enmiendas creo que no es adecuado. Sobre todo cuando sabemos que hay tanta gente esperando que se abra ese proceso para eliminarla, porque siempre ha entendido que no debe existir.
La OPMT ha gestionado la publicación regular de un boletín. Háblanos de eso. ¿Quiénes lo reciben?
Jossie: El boletín Mujeres en Marcha, que cumple 29 años, ha tenido una influencia importante. Los llevamos a las uniones, a comunidades, a nuestros trabajos y organizaciones, y en actividades se lo damos a la gente. Para las elecciones, sacamos un número especial donde analizamos las plataformas y alertamos sobre por quién no se debe votar, según sus ejecutorias. Es una tirada limitada. Tenemos un mailing limitado. Pero ahora estamos haciendo un blog ahora para distribuir virtualmente.
También publicamos un libro, en la celebración de los 20 años, que escribieron Margarita Mergal e Idsa Alegría, mirando la trayectoria la organización y de nuestro boletín. Se hizo también un documental por la cineasta Sonia Fritz.
Marta Elsa: Hemos tratado de que Mujeres en Marcha tenga información educativa, para que la gente esté enterada de los asuntos, pero también hemos promovido una reflexión distinta sobre asuntos de los cuales todo el mundo comenta. Esa es la aportación, que es desde la mirada distinta, de las mujeres. La violencia ha sido un tema central, el tema laboral, también, por supuesto.
Ahora con el proceso de hacer el blog y las redes sociales, estamos en ese camino de llegar a más gente, y la verdad nos da un poco trabajo, pero estamos actualizándonos.
Lanzan una convocatoria en el contexto del 30 aniversario, que invita a "compartir experiencias, reflexionar sobre lo aprendido y lo desaprendido, revisar las agendas completadas, las que se han quedado pendientes y las que nos esperan". Hay un reconocimiento a la necesidad de apertura.
Jossie: Tengo que reconocer que nuestro grupo es uno reducido. Aunque tenemos mucha gente solidaria que se involucra en momentos particulares, las que nos reunimos cada dos semanas somos un grupo pequeño. Mucha gente se ha inactivado en los últimos diez o doce años. Y en otras organizaciones pasa lo mismo. En el Movimiento Amplio de Mujeres sin embargo hay muchas compañeras jóvenes. Sí creemos y queremos incorporar otras compañeras jóvenes, pero no lo hemos logrado. No hay un relevo generacional. No hemos logrado abrir esa puerta. Nos preocupa mucho, pero no lo hemos podido resolver. Quizá los diálogos que estamos convocando nos den las respuestas y las alternativas.
Nos encantaría lograr esa apertura. Pero yo pienso que hay una renuencia a reuniones. A nosotras, por ejemplo, nos gusta hacerlo cada dos semanas, nos gusta hablarnos mirándonos, comer juntas, hablar de las cosas personales, y hay una corriente de que la gente prefiere otro tipo de trabajo no presencial.
Para las actividades de conmemoración de los 30 años, hemos enviado invitaciones a sindicatos, estudiantes, mujeres de grupos comunitarios y tenemos confirmadas un buen grupo de mujeres.
servido por Ada Mercedes
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10 Abril 2012
Por María Marín / Especial El Nuevo Día Original
¿Sientes que no atraes buenas parejas a tu vida? Si tu respuesta es afirmativa, reflexiona en tu amor propio. Siempre repito: "Dime cuál es tu nivel de autoestima y te diré quién te pretende"...
Te pregunto: en una escala del 0 al 10, ¿cómo calificas tu autoestima? Cero significa "no valgo nada" y diez "soy lo máximo". Cualquier puntuación menor que 10 te pone en riesgo de enamorarte de alguien "bueno para nada".
El origen de todas tus desilusiones amorosas está fundado en el poco valor que te das. Mientras más baja sea tu autoestima, más grandes serán los desprecios y faltas de respeto que soportas. Por el contrario, mientras más alta se encuentre, menos son los desplantes y ofensas que aceptes.
La clave para encontrar el verdadero amor en tu vida consiste en amarte más a ti mismo. ¿Cómo puedes quererte más? Tienes que aprender a tener una relación contigo, como la que tienes con un ser querido. Trátate de igual manera como que lo harías con las personas importantes de tu vida. Por ejemplo: "¿Alentarías a tu papá para?que deje de fumar?". ¡Claro que sí!¿Aconsejarías a tu mejor amiga a que mande a volar a ese hombre que no la aprecia? ¡Por supuesto!". Entonces, has por ti, lo mismo que harías por aquellos que amas.
Cuando te valoras, automáticamente actúas de un modo que mejora tu calidad de vida. Te sugiero que de hoy en adelante, cuando tengas la tentación de hacer algo que no te conviene, reflexiona en esta pregunta crucial: ¿Esta acción demuestra que me quiero, o refleja indiferencia?
Por ejemplo, cuando sientas el irresistible deseo de comerte una torta de chocolate, encender un cigarro o llamar al hombre que te ha hecho tantos desplantes, antes de hacerlo, pregúntate:?"Esta acción demuestra que me quiero, o refleja indiferencia?".
La respuesta te dará la motivación de tomar la decisión correcta y demostrar tu amor propio. Recuerda, el éxito y la felicidad en tus relaciones amorosas depende de tu nivel de autoestima. Cuando aprecias el ser maravilloso que eres, te quieres de tal forma que solamente aceptas en tu vida a una pareja que realmente te merece y se muere por hacerte feliz.
servido por Ada Mercedes
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27 Marzo 2012
Recuerda que para más información de prevención puedes ver mi fundación www.altoalsilencio.org
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com Original aquí
Eres una estúpida. No sirves para nada. Nadie te va a querer. Sin mí no eres nadie... Son solo algunas de las expresiones insultantes y peyorativas que Carmen Santiago escuchó durante los ocho años que vivió con su marido.
Tiempo en el que el agresor se aseguró de lacerar su autoestima al punto que ella llegó a creer que "no valía nada" y que era la culpable de la violencia contra ella.
"Cuando comencé la relación yo tan solo tenía 17 años y estaba muy enamorada. Creía que él lo era todo para mí. De novios discutíamos por celos, pero él no se mostraba tan agresivo. Pero después, el abuso y la violencia fueron escalando por etapas. Primero fue psicológico, me hacía sentir muy mal y jugaba con mis sentimientos. Luego vinieron los golpes y las agresiones", sostiene la mujer, quien es parte de la reciente campaña de responsabilidad social en contra de la violencia doméstica "Aprendí a quererme".
Según cuenta, luego de vejaciones inimaginables y una golpiza que casi la mata, se dio cuenta de que para defenderse y proteger a sus hijos tenía que romper con el ciclo de violencia en el que vivía.
"Esa última vez me rompió la ropa que tenía puesta, me arrastró por el piso y mientras me daba, mi hija de cuatro años se metió y él la tiró contra la pared. Me di cuenta de que no iba a cambiar y que me podía matar y hacerle daño a mis hijos", recuerda Santiago.
Fue el comienzo de un proceso de sanación que la llevó a buscar ayuda para, según dice, "comenzar a quererme" y lograr sacar a sus hijos adelante. Afortunadamente lo logró.
La realidad, sin embargo, es que hoy día hay muchas mujeres que, como Carmen Santiago, viven en un ciclo de violencia del que se les hace muy difícil salir. Hay otras que, como ella, sí logran salir adelante. Pero también, desafortunadamente, algunas perecen en el intento. A ese panorama también se suma un por ciento de varones que sufren de maltrato físico y verbal, aunque según las estadísticas es mucho menor. Este grupo, además, es estigmatizado y es blanco de burlas y descrédito. En ocasiones, hasta por las mismas autoridades que no toman en cuenta sus denuncias.
Patrón preocupante
Se trata de un peligroso patrón de conducta, cada vez más presente en nuestro diario vivir, en el que se utiliza la fuerza física, intimidación o persecución contra la pareja con la intención de causarle daño. Ataques que se manifiestan a través de violencia física, verbal, emocional, amenazas, agresión sexual y, en muchos casos, hasta privación de la libertad y muerte.
De hecho, casi todos los días escuchamos o leemos sobre un caso de violencia de género. El más reciente es el de una joven de 20 años, Madeline Maldonado, quien logró escapar y salvar su vida después que su novio intentó dispararle en varias ocasiones.
Un caso más que se añade a una larga y desafortunada lista de mujeres que no han corrido con la misma suerte. A lo que se añade que, cada vez con más frecuencia, la violencia se da entre parejas jóvenes y, en algunos casos, hasta entre adolescentes.
"También es muy preocupante que, en pleno siglo XXI, todavía hay personas que piensan que las mujeres que mueren a manos de sus compañeros, es porque se lo buscaron", denuncia la trabajadora social clínica Janet Rivera, quien destaca que muchos también creen que las mujeres que no salen del círculo de violencia es porque no quieren.
La realidad, de hecho, es otra mucho más compleja. Más que nada, por la dificultad que representa para una víctima de violencia doméstica salir de ese entorno. Así lo cuenta Carmen Santiago.
"Yo estaba convencida de que él era mi vida, que sin él no podía hacer nada, que dependía de él. Tenía miedo de que me dejara, así que me callaba. A veces me quedaba varios días en la casa para que nadie viera las marcas de los golpes. Otras veces era él quien me dejaba encerrada. Él mismo me decía que con tres hijos no iba a poder sola y yo lo creía", rememora Santiago, tras aceptar que aunque se daba cuenta de que su situación era insostenible, albergaba la idea que él iba a cambiar.
"Además, yo tenía la autoestima por el piso", acepta Carmen, mientras destaca que a veces se piensa que hay que quedarse en la relación por los hijos. "Pero eventualmente me di cuenta de que la realidad es que si nos quedamos los ponemos en riesgo".
Precisamente, en este tipo de situaciones se debe tener en cuenta la incapacidad que tienen algunos seres humanos para identificar cuando está ocurriendo el maltrato, advierte Rivera, quien también es terapeuta de parejas.
"Muchas personas no entienden que si te gritan es maltrato, no es que perdió el control; si te dice gorda y te humilla, es maltrato; si te controla la salidas o llegadas, no es que está preocupado por ti, eso es maltrato. Y si te chequea el teléfono para ver quién te llama, eso no quiere decir que hay confianza entre los dos. Pero muchas veces la persona cree que quien hace todo eso es porque la ama", sostiene Rivera.
Y uno de los problemas, agrega la terapeuta, es que la persona pierde la perspectiva de que está en una relación de abuso y poder. "De eso se trata, de que quieren controlar tu vida a como dé lugar", añade.
Mientras que la víctima siempre tiene la esperanza de que el agresor va a cambiar. A lo que se añade que, debido a la pobre autoestima, la persona está muy vulnerable, algo que el agresor sabe. Por lo tanto, la manipula para que lo vuelva a perdonar. En ese sentido, dice Rivera, está incapacitada para reconocer que está siendo víctima de violencia.
A este entorno de violencia, advierte Rivera, se suma el silencio de la familia que, en muchos casos saben que la persona es víctima de maltrato y, de cierta forma, conspiran para que se quede.
"Muchas veces no quieren que se divorcie por la unidad familiar o porque creen que los hijos van a sufrir. Pero la realidad es que un niño está mejor cuando esta viviendo en un ambiente no violento. Si hay violencia no puede haber unidad familiar y ese niño está en riesgo", agrega Rivera.
Palabras que marcan
El abuso verbal, señalan los expertos en conducta humana, es como una golpiza que no deja huellas. Y al igual que otras formas de violencia doméstica, muchas mujeres lo sufren en silencio y en aislamiento.
De hecho, es una situación que se da en todos los niveles sociales. Pero sobre todo, entre personas profesionales que no se atreven a admitir lo que les pasa.
"Y muchas veces tampoco buscan ayuda hasta que está en depresión, con la autoestima erosionada por la tolerancia a las humillaciones de la persona a quien cree amar y que le hace responsable de ser el agente provocador de la agresión verbal", advierte la doctora Melba Feliciano, quien cree que esta situación se ve más en mujeres que se destacan profesionalmente más que su pareja.
Precisamente, dice que son las que acaban disminuyendo su productividad y minimizando sus logros ante un compañero que se siente amenazado en su "condición de hombre macho por una mujer exitosa".
Lo peor de todo es que se trata de una forma de violencia que causa afecciones de salud, tanto física como mental, sexual y reproductiva, entre otros problemas.
Y aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan forzosamente a la violencia física, hay un buen número que sí lo hace. De hecho, se dice que la injuria precede al primer incidente de violencia y está siempre presente en una relación agresiva.
Por eso uno de los principales aspectos que una víctima de violencia debe fortalecer es aprender a quererse y a fortalecer su autoestima, recomienda la psicóloga clínica Enid Ruiz de la Paz, asesora de la campaña Aprendí a quererme.
"Muchos de los orígenes de la violencia vienen de la infancia, de madres y padres que modelan la violencia. Pero también por falta de educación de cómo quererse y desarrollar una autoestima fortalecida", agrega Ruiz, quien pone el ejemplo de personas que han sido víctima de violencia secundaria.
Son las que crecieron en un entorno familiar en el que la violencia era normal. Y cuando entran en una relación y son maltratadas creen que eso es normal y hay que aguantarlo.
"Otras personas vivieron en hogares donde los padres no les fortalecieron su autoestima y cuando llegan a la adultez se someten y pierden su individualidad; se dejan manipular porque creen que eso es lo normal", explica Ruiz, mientras destaca que la violencia o el abuso verbal provoca que la víctima se aísle y se le haga más difícil hablar con otras personas de su situación.
Por eso, resalta la psicóloga, la familia tiene la responsabilidad de fortalecer la autoestima de sus hijos desde temprano en sus vidas y educarlos para que desde el noviazgo aprendan a identificar los factores que pueden llevar a la violencia.
"Si de novios hay gritos, discusiones y empujones, es importante que se tome en cuenta esas actitudes porque pueden ser patrones", advierte Ruiz, quien dice que la campaña Aprendí a quererme es un movimiento para tocar a las puertas de las persona que están pasando por situaciones de violencia y llevarles la oportunidad de aprender a quererse.
Jóvenes en riesgo
Según la trabajadora social Janet Rivera, hoy día tenemos muchos jóvenes brincando etapas de desarrollo, sin tener otras actividades más cónsonas con su edad.
"Hay adolescentes de 12 años que quieren tener novios o novias. Tienen ese sentido de posesión, de que esa persona es mía. Pero no tienen la madurez necesaria para entender la responsabilidad de tener una pareja. Y no entienden lo que es compartir intereses o lo que significa la individualidad de cada uno. Por eso dejan que sea el otro el que decida y se olvidan de su función como individuos", resalta la trabajadora social.
En ese sentido, Rivera cree que la sociedad tiene su responsabilidad en toda esta situación de violencia que se vive en Puerto Rico. Especialmente, porque no se educa a la equidad de género. De hecho, pone el ejemplo de las semanas de maternidad que le dan a la mujer, mientras que al hombre solo le dan siete días.
"El mensaje que se da es que eso es un asunto de mujeres, que ella es la que se tiene que encargar de los hijos. En ese sentido, no le da la oportunidad al hombre de que se responsabilice también por el cuidado de su hijo", recalca Rivera, mientras enfatiza en la importancia de enseñar los procesos de equidad de género desde escuela elemental.
"El mensaje tiene que ser de equidad; entender que cada individuo tiene derecho a pensar diferente. Si no lo hacemos esto nunca va a parar", agrega Rivera.
Aprendí a quereme
El exbaloncelista Richie Dalmau, junto a Yela Cintrón y Pipo Torres -integrantes de la banda Sueño de Hormiga- son los creadores de esta campaña que inició en febrero y que busca alertar, educar y concienciar a la sociedad sobre la violencia doméstica.
"La campaña intenta prevenir, a través de todas las posibles fuentes, que las personas entren en una relación de violencia doméstica. Ofrecemos herramientas que les enseñen a quererse, a fortalecer la autoestima y a que no entren al ciclo de violencia", explica la psicóloga Enid Ruiz de la Paz, quien destaca que si la persona ya está en un ambiente de violencia, también se proveen opciones para que pueda salir.
En la primera parte de la campaña participa el actor Benicio del Toro, el locutor Antonio Sánchez "El Gangster", la animadora Sonya Cortés y la banda Sueño de Hormiga, creadores de la canción Aprendía a quererme, el lema de la campaña. En su segunda fase, el proyecto integrará al cantante René González, al baloncelista Larry Ayuso y a la presentadora Angelique Burgos "La Burbu", además de otros artistas locales cuyos nombres permanecen por ahora en secreto.
Según Ruiz, se trata de una campaña social muy diferente a lo tradicional, diseñada con el fin de que cada persona aprenda a quererse, a respetarse a sí mismo para evitar caer en un patrón de maltrato.
También va dirigida al agresor para que valore a su familia, aprenda a manejar sus corajes y enojos ante las situaciones que pueda enfrentar. La campaña, que estará en prensa, radio, televisión, billboards, Facebook y a través de la página oficial www.aprendiaquererme.com
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual son de carácter individual, familiar, comunitario y social. Tales como:
Bajo nivel educativo
Exposición al maltrato infantil
Vivencia de la violencia entre los progenitores
Trastorno de personalidad antisocial
Consumo nocivo de alcohol y drogas ilegales
Infidelidad
Aceptación de la violencia
Discordia e insatisfacción marital
Fuente: Organización Mundial de la Salud
servido por Ada Mercedes
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8 Marzo 2012
Saludos compañeros lectores comparto con ustedes unas columnas que fueron publicadas en el día de hoy. De una vez comparto con ustedes una declaración que se hizo en el 2010 sobre este día.
The fight continues (Latinalista) : http://latinalista.com/2012/03/international-womens-day-continues-the-fight-for-the-right-to-be
El derecho a ser (Revista Latitudes) http://revistalatitudes.org/2012/03/08/el-derecho-a-ser/
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
Exigimos y defendemos el derecho humano de las mujeres a la salud integral durante todo su ciclo vital
Hoy conmemoramos un nuevo 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, fecha emblemática instaurada hace más de un siglo, y en cuyo ámbito se han posicionado reclamos históricos: derechos humanos plenos, ciudadanía, igualdad, poder, autonomía y libertades para todas las mujeres, sin discriminación ni exclusión.
La cotidianidad de millones de mujeres y niñas, sin embargo, devela que estas justas e impostergables demandas no están siendo atendidas ni por la sociedad en su conjunto ni por quienes detentan el poder. Tal como ha señalado Rebecca Cook, "las normas internacionales sobre derechos humanos aún no han sido aplicadas en forma efectiva para reparar las enormes desventajas e injusticias que experimentan las mujeres únicamente por el hecho de ser mujeres", por lo cual podemos afirmar que la mayoría de las sociedades sigue en deuda en estos temas trascendentes.
Esto demuestra, por lo tanto, que las convenciones, tratados y consensos que los países han ratificado y firmado en múltiples foros mundiales no han han tenido resultados concretos en mejorar su condición de vida, su acceso al trabajo digno, a la salud y educación, a la participación social y política, al descanso y la cultura, a una vida exenta de violencia. Es así como no hay correlato entre el sistema jurídico internacional de derechos humanos y la vida de las mujeres a lo largo de su ciclo vital, siendo algunas de ellas objeto de mayores discriminaciones dependiendo del país o región en que habitan, de sus condiciones socioeconómicas, de su edad, de su identidad de género o preferencia sexual, su raza/etnia, su condición de salud, sus creencias religiosas, etc. Muchas variables, por lo tanto, se entrelazan y potencian con la discriminación instalada milenariamente por el patriarcado a partir de su condición de género, hasta constituir una barrera brutal y a veces infranqueable para que millones de mujeres puedan vivir dignamente.
La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, en su papel de articulación regional de organizaciones de salud que impulsan, promueven y defienden el derecho de las mujeres a la salud integral y al pleno ejercicio de derechos humanos, en especial sus derechos sexuales y derechos reproductivos, este 8 de Marzo reafirma su profundo compromiso en este ámbito de acción, el que ha ido desarrollando a través de todas sus líneas estratégicas históricas.
Efectivamente, el derecho humano a la salud implica gozar el más óptimo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar, y en tanto tal, es un bien social que corresponde a cada ser humano, mujer y hombre, sin distinción ni restricciones de ningún tipo.
No obstante, las personas en general, y las mujeres en particular, encontramos hoy grandes dificultades para ejercer el derecho a la salud, derecho que los Estados deben garantizar asegurando las condiciones sociales, económicas y políticas que permitan dicho goce. Y de esta responsabilidad no pueden ni deben eximirse.
Sin embargo, el contexto mundial, signado por modelos de desarrollo neoliberales capitalistas que centran su foco de acción en la brutal acumulación de riquezas en los polos de poder, sobre la base de la explotación, el empobrecimiento y la imposición de violencias y discriminación sobre enormes capas de la población, además de la apropiación de recursos y del deterioro o anulación de las formas de producción locales, sin duda no es el más favorable para el goce de la salud como derecho universal.
Los programas de ajuste estructural impuestos por entidades mundiales han ido minando los sistemas públicos de salud históricos, presionando a los Estados para que abandonen progresivamente su rol social en esta y otras áreas, por ejemplo en la educación y la protección social. Las reformas sectoriales desarrolladas en las últimas décadas no han cumplido así con sus promesas iniciales de garantizar la igualdad en el acceso a la atención de salud, más bien han profundizado las brechas y para las mujeres han instaurado discriminaciones intolerables.
Por otra parte, proliferan los sistemas de salud privatizados que "venden" salud solo a quienes pueden pagarla, transformándola en un producto que se transa en el mercado. Y para quienes continúan siendo usuarias y usuarios del servicio público de salud, la escasez de recursos de todo tipo implica un notorio deterioro en la atención de salud y en la calidad de las prestaciones. De allí que los indicadores sanitarios en las últimas décadas no muestran mejorías sustanciales para las mujeres, en especial para las de menores recursos.
Paralelamente, subsisten en nuestras sociedades obstáculos de índole cultural y religiosa que impiden a las mujeres, en especial a las más jóvenes, el acceso a la información y orientación en salud necesarias para cuidar y fomentar su salud integral. Esto es especialmente notorio en lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva, pues en tanto se relaciona a la sexualidad humana, frecuentemente es objeto de represiones, ocultamientos y tabúes. Es así como los fundamentalismos que persisten porfiadamente en el actual contexto mundial, y que se encuentran entronizados en muchos gobiernos y otros sectores influyentes, dirigen así sus discursos hacia el control de los cuerpos, la reproducción y la sexualidad de las mujeres, perpetuando su rol en tanto madres y satanizando cualquier otra opción que ellas adopten fuera de este rol cultural impuesto.
De allí que en el contexto actual las mujeres no hemos logrado a cabalidad:
- el acceso universal, en todas las etapas de vida, a la información y servicios de atención de la salud gratuitos o de bajo costo y de buena calidad,
- el derecho a gozar de una salud integral, y una salud sexual y reproductiva sana,
- el derecho a conocer nuestro cuerpo y cómo funciona,
- el derecho a ejercer una sexualidad sin riesgos ni consecuencias indeseables,
- el derecho a relacionarnos sexualmente con quien deseemos sin ser presionadas ni violentadas, y en el momento que elijamos,
- el derecho a buscar y sentir el placer sin culpas,
- el derecho a decidir el número de hijos e hijas que queremos tener, cuándo tenerlos, o a no tenerlos,
- el derecho a estar bien informadas para regular nuestra fertilidad con métodos eficaces, seguros y asequibles,
- el derecho a recibir una atención de salud de la más alta calidad en la niñez, en la adolescencia, en todos los momentos de nuestra vida sexual y reproductiva y hasta la vejez,
- el derecho a compartir las responsabilidades de la sexualidad y la reproducción con la pareja,
- el derecho a protegernos de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA,
- el derecho a protegernos de violencias, abusos o imposiciones sobre nuestros cuerpos,
- el derecho a cuidar y proteger nuestra salud mental, especialmente afectada por nuestras condiciones de vida, de relación de pareja, de trabajo y doble jornada, etc.,
- el derecho a una participación igualitaria de las mujeres en las instancias de decisión en aquellas áreas vinculadas a la salud.
Este 8 de Marzo, como Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe sostenemos una vez más que el derecho humano a la salud es una exigencia y una demanda de nosotras, las mujeres, en tanto ciudadanas. Los gobiernos, en el plano mundial, han asumido compromisos relacionados a la salud integral de las mujeres, especialmente en las Conferencias de El Cairo y Beijing, y han ratificando numerosos instrumentos jurídicos internacionales que salvaguardan el derecho de las personas a gozar del más óptimo estado de salud. Asimismo, en los últimos años, se han dado a conocer relevantes documentos emanados de Naciones Unidas (Informe del Relator Especial sobre el derecho a la salud, Dictámenes del Comité de Derechos Humanos de la ONU, declaraciones de la CIDH en el ámbito interamericano, etc.), que profundizan en esta temática. Todos estos compromisos no pueden quedar en el papel ni en la retórica de los gobiernos y de los políticos de turno.
De ahí la importancia de potenciar nuestra calidad de ciudadanía, nuestra participación política y social para exigir el diseño, la implementación y el seguimiento de políticas públicas que llenen el vacío jurídico legal existente en la mayoría de nuestros países en el ámbito de la salud y los derechos de las mujeres, y para que paralelamente avancemos a los cambios socioculturales necesarios para la construcción de sociedades más felices, más justas, libertarias e igualitarias.
Marzo 2010.
servido por Ada Mercedes
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8 Agosto 2011
Por: Melissa Sanchez y Enrique Flor de El Nuevo Herald: http://www.elnuevoherald.com/2011/08/06/v-fullstory/998420/el-drama-de-la-violencia-domestica.html
Horas antes de ser asesinada por su esposo el martes en Sweetwater, Layra Quintanilla González llamó a la policía para decir que éste la había golpeado después de que ella pidiera el divorcio.
Su nombre se agrega a una macabra lista de casi una treintena de hispanas asesinadas en incidentes de violencia doméstica en los últimos 14 meses en el condado Miami-Dade entre los que están la tragedia en el restaurante Yoyito's de Hialeah, donde un novio despechado asesinó a su pareja y a tres compañeras de trabajo el 5 de junio del 2010.
Tras golpear a Quintanilla, de 27 años, Miguel Trujillo García abandonó el sitio antes de que llegara la policía. Esa tarde, mientras un cerrajero cambiaba la cerradura, volvió y la mató a tiros. Acto seguido hirió a otro hombre y después de una larga persecución policial detuvo su vehículo y se suicidó.
"Ahora el que más va sufrir es el pobre niño de 5 años que se ha quedado huérfano", afirmó Manny Maroño, alcalde de Sweetwater. "Necesitamos levantar la conciencia o educar a la gente sobre el problema del coraje, de la violencia doméstica. Hay que hablar más sobre el tema para ser no solamente reaccionar ante los hechos sino evitar que sucedan".
Las estadísticas no muestran un auge en la violencia contra las mujeres en el Condado. Sin embargo, no deja de ser alarmante que en el mencionado período una hispana haya sido asesinada casi quincenalmente en rencillas domésticas.
Para Marcia Olivo, directora de Sisterhood of Survivors, una organización en Miami que ayuda a sobrevivientes de la violencia doméstica, parte del problema es que muchas víctimas y sus agresores proceden de países donde este tipo de delito es tratado como un asunto familiar.
"En la República Dominicana, tenemos el dicho de que en asuntos de marido y mujer, nadie se debe meter", indicó Olivo. "Hay que terminar con ese concepto".
En muchos casos, emigrar a Estados Unidos agrava a la situación de las parejas que ya tienen un historial del violencia doméstica, dijo Rosa María González Guarda, profesora de la Universidad de Miami que estudia la violencia entre parejas hispanas. Enfrentan nuevas presiones socioeconómicas y culturales, como el desempleo o la necesidad de adaptarse a nuevas normas culturales, que tienden a afectar más a los hispanos que a otros grupos.
"No significa que la cultura hispana es peor; es el contexto de vivir en Estados Unidos el que cambia las dinámicas entre parejas", dijo González. "Cuando hay más estrés en una relación, hay más probabilidad de que haya violencia".
En la Florida, la crisis económica ha afectado a los hispanos y los afroamericanos mucho más que a los anglos, según un informe del 2010 del Instituto de Investigaciones de Política Social y Económica, de la Universidad Internacional de la Florida.
El informe también indica que los hombres hispanos fueron más afectados por la crisis económica que las mujeres hispanas. Esta situación atenta contra el papel tradicionalmente predominante del hombre en la típica familia hispana, señaló González.
Otras presiones que impactan a muchos hispanos están relacionadas con su condición de indocumentados, lo cual a veces afecta la vida en pareja. En estos casos las víctimas de violencia doméstica desconocen que aunque son indocumentadas existen leyes que las protegen y hasta regularizan su estatus si cooperan con las autoridades.
"La gente no conoce el sistema, no sabe cómo navegarlo, o tienen dudas", dijo González. "¿Deben llamar la policía? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias si eres indocumentada? ¿Si denuncian a la pareja, cómo afectaría a los hijos?"
Otras víctimas desconocen o desconfían de las leyes y redes de protección. Con frecuencia no creen en la efectividad de las órdenes de restricción o en la seguridad que puedan brindarles los albergues, afirmó Sabrina Murray, de la Unidad de Violencia Doméstica del Departamento de Policía de Miami. Por eso, cuando los detectives de su departamento responden a casos de violencia doméstica, siempre entregan a las víctimas folletos con información.
Murray comentó que uno de los problemas principales que su unidad enfrenta es que por lo general las víctimas se resisten a cooperar con la investigación, aunque llaman a la policía inmediatamente después de las agresiones. Por ejemplo, hasta el 9 de junio policías de patrulla en Miami habían respondido a 948 llamadas de violencia doméstica. Pero Murray reveló que apenas una cuarta parte de las víctimas cooperan con la pesquisa.
Estos casos son distintos a otros delitos porque las víctimas afirman estar "enamoradas de sus agresores", explicó Murray.
El problema continúa cuando los casos llegan a la Oficina de la Fiscalía Estatal del Condado Miami-Dade.
"La víctima no quiere cooperar con el sistema de justicia", dijo la fiscal Katherine Fernández Rundle. "Lo que frecuentemente ocurre es que el agresor logra convencer a su pareja de que ha cambiado y ella termina creyéndole".
El detective Michael Wilson, de Miami, dijo que trata de motivar a las víctimas a seguir el proceso recordándoles que hay mujeres que no sobreviven el abuso.
"Les pregunto si quieren terminar como todas estas mujeres que han sido asesinadas recientemente", dijo Wilson. "Si no salen de la relación por ellas mismas, deben hacerlo por sus hijos".
Estos son algunos de los casos más dramáticos del último año:
- Margarita Blanco, de 42 años. Murió de quemaduras que recibió el 9 de marzo cuando su novio Jesús Alvarez le prendió fuego en plena calle en un complejo de casas de remolque en Miami. La fiscalía ha pedido una mayor condena contra Alvarez, por su largo historial de antecedentes penales.
- Eileen Lozano, de 32 años. Fue acuchillada por su pareja, Lázaro Bernabeu, de 49, en el apartamento que compartían en La Pequeña Habana con sus dos hijos el 7 de junio. En el 2007, Lozano había rehusado cooperar con la fiscalía después de que Bernabeu la había secuestrado y amenazado con una pistola.
- Yoanys Martínez, de 31 años. Fue ahorcada el 1ro. de diciembre frente el menor de sus dos hijos, de 4 años. La policía de Hialeah arrestó a su esposo, José Antonio Pupo, después de que intentara suicidarse dos veces. Martínez había comentado a sus familiares sobre las repetidas agresiones, dijo su abuela Georgelina Peña.
"Yo no sabía que él la golpeaba. Hace dos meses vino mi hija y me contó que él le había dado varias golpizas en Cuba", comentó Peña. "No entiendo por qué se dejó matar. Si yo hubiera sabido de las golpizas hubiera llamado a la policía".
Fernández Rundle dijo que las víctimas necesitan el apoyo de sus familiares para denunciar a sus parejas y escapar de relaciones peligrosas. Por ejemplo, en el caso de Lozano, Fernández Rundle dijo que varios familiares sabían del historial de abuso.
"Debería darle vergüenza a las familias que saben del abuso", afirmó Fernández Rundle. "Esta mujer estaba en contacto con muchísima gente, y nadie la ayudó. ¡Qué vergüenza!"
González declaró que es necesario hacer más promoción en la comunidad hispana sobre los recursos, leyes y redes de protección para víctimas de violencia doméstica en Miami-Dade. Por esta razón, ella y otros investigadores de Partnership for Domestic Violence Prevention en la Universidad de Miami están diseñando un programa piloto a fin de informar a adolescentes y sus familiares sobre el tema. El programa comenzará en la secundaria Hialeah Senior.
Precisó que se escogió esta secundaria porque "Hialeah es dónde está más caliente el problema". Sus organizadores esperan que la información llegue a las madres, tías y otros familiares que pueden estar sufriendo violencia doméstica en sus hogares.
Olivo considera que la violencia doméstica está arraigada en los tradicionales roles de género.
"Es un problema sistemático", aseguró. "La causa principal de la violencia doméstica es la sociedad patriarcal en la que vivimos. La sociedad impone ciertos papeles de poder y dominio en los hombres y tanto los hombres como las mujeres esperan que ellos cumplan estos papeles".
servido por Ada Mercedes
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25 Julio 2011
Por Alba Y. Muñiz Gracia / amuniz@elnuevodia.com
Hace cuatro meses, Lucila (nombre ficticio), víctima de violencia doméstica, recibió el refuerzo legal que tanto necesitaba para enfrentar el proceso judicial que inició hace tres años, cuando se divorció de su esposo y comenzó a descubrir el patrón de maltrato bajo el que vivió por años.
Fue la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM) la entidad que la orientó y la puso en contacto con la intercesora legal que, tras ayudarla a aceptar el patrón de maltrato, la asesora en los casos judiciales que lleva por violencia doméstica y relaciones paterno-filiales por su hija de 5 años.
Y es que desde su creación en el 2001 y bajo la incumbencia de la primera mujer gobernadora de Puerto Rico, Sila María Calderón, la OPM ha sido portaestandarte de las campañas de orientación y prevención de la violencia doméstica en la Isla.
Una labor establecida por ley que, junto a la fiscalización de la implantación de la política pública a favor de la equidad para la mujer y la erradicación del discrimen por género, parece estar en pausa desde que la administración del gobernador Luis Fortuño asumió el poder en el 2009, según varias líderes de movimientos a favor de la mujer.
Esa percepción podría deberse, en gran parte, a la falta de una procuradora en propiedad desde principios de cuatrienio. Desde el 2009, varias mujeres han sido nominadas para la procuraduría y han permanecido al frente de la dependencia por cortos periodos de tiempo. La procuradora actual, Wanda Vázquez, lleva solo seis meses en el puesto.
"A partir del 2008, tengo que admitir que hemos tenido que estar defendiendo estos derechos adelantados porque han estado en riesgo de perderse. No hemos podido avanzar en estos últimos dos años porque hemos tenido que estar defendiendo lo que se ha logrado", expresó Amarilis Pagán Jiménez, portavoz del Movimiento Amplio de Mujeres (MAM).
La vicepresidenta del Colegio de Abogados, Ana Irma Rivera Lassén, fue más allá al expresar que los grupos de mujeres luchan por "no volver a la década de 1970". "Pienso en lo mucho que se luchó en los 1970 para que las mujeres tuvieran los mismos derechos, por ejemplo en temas de abuso sexual, donde se está poniendo en entredicho la veracidad de lo que dicen las mujeres solo porque se está hablando de la vida sexual. Tenemos una ausencia de una procuradora que diga ‘basta de estar vilipendiando los derechos de las mujeres' ", puntualizó.
Según Pagán Jiménez, la visión del gobierno actual promueve una percepción tradicional de la familia y la mujer, y que se debe estar casada y ser heterosexual para recibir las protecciones de la ley.
A esto se suma, de acuerdo con Pagán Jiménez, el poco presupuesto de la OPM ($6,779,000 para el presente año fiscal) y la reducción de su personal a raíz de la implantación de la Ley 7 de Emergencia y Estabilización Fiscal. Según datos de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), los 57 empleados que la OPM tenía en el 2010 se redujeron a 36 en el 2011.
"Nos encontramos con una oficina pequeña dentro de la estructura gubernamental y que tiene por ley unas funciones que son amplísimas y que tienen que ver con la fiscalización de lo que hace el propio gobierno en cuanto a las mujeres", explicó la también directora del Proyecto Matria.
Por su parte, Rivera Lassén indicó que prueba de la visión limitada de la actual administración en los temas relacionados a la mujer fue la invalidación por parte del ahora exsecretario de Educación, Carlos Chardón, de una ley aprobada durante la pasada administración para incorporar en el sistema público un currículo con perspectiva de género.
"Ese currículo daba guías a los maestros y maestras de cómo incorporar los temas relacionados a la equidad de género. Si hay un principio constitucional de no discrimen por razón de sexo, y se crea la oficina, y hay una ley para promover en Educación la igualdad de hombres y mujeres, qué mejor que darles el entrenamiento a los educadores para que eso realmente se cumpliera", agregó la letrada.
Según Rivera Lassén, el currículo se eliminó debido a las presiones de grupos que impulsaban que el tema se atendiera desde la perspectiva de los valores religiosos.
"Con ese currículo se buscaba una mentalidad de apertura y de respeto, incluso a las distintas mentalidades religiosas pues estamos en un país con separación de Iglesia y Estado. Lo que buscábamos era enseñar a los niños a pensar libremente y con respeto. La gente tiene que aprender que vivimos en una sociedad diversa y todas las familias deben respetarse", manifestó.
En medio de la espiral de violencia, intolerancia y crisis económica que afecta la Isla, Pagán Jiménez entiende que para atajar la violencia doméstica o de género es necesario una reflexión a nivel individual y comunitario para superar la visión tradicional del rol de la mujer, con acciones que pueden empezar con algo tan sencillo como rechazar los chistes machistas.
"Son muchas las cosas que se pueden hacer si está consciente de que la mujer que se tiene al lado es un ser pensante, inteligente, sensible, que tiene derecho a opinar, a tomar decisiones, a ser respetada, y que esas niñas que estamos viendo crecer, si se les da la oportunidad de estudiar y desarrollarse, serán mujeres fuertes, menos vulnerables a la violencia", manifestó la licenciada.
servido por Ada Mercedes
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14 Julio 2011
Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com
Ante una escalada en los casos de violencia de género, la Coordinadora Paz para la Mujer y la Coalición Puertorriqueña Contra la Violencia Doméstica y la Agresión Sexual decretaron ayer un estado de emergencia nacional.
El año pasado 16 mujeres murieron a manos de sus compañeros o cónyuges. Pero en la primera mitad de este año ya se han reportado 19 asesinatos, una cifra que podría aumentar porque existen varios casos bajo investigación.
Los números de este año también alteran una tendencia en la merma de los casos de violencia doméstica que venía observándose en los pasados dos años.
La cifra de los asesinatos de mujeres se había mantenido por debajo de los 20 crímenes, tras las 26 muertes registradas en el 2008, según las estadísticas de la Policía.
Ayer, las portavoces de estas organizaciones feministas explicaron que el alza en los casos de violencia de género responde a que el Gobierno está improvisando, que no cuenta con un plan coordinado y que no sigue los protocolos establecidos para atender esta problemática.
También abona al problema la reducción de fondos a las organizaciones que proveen servicios a las mujeres y la desarticulación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, ente encargado de vigilar por el cumplimiento de las políticas públicas que cobijan a las féminas.
Como parte de los recortes gubernamentales, esta oficina perdió casi a la mitad de la plantilla de empleados.
Ante este panorama, las mujeres exigieron que el Gobierno elabore un plan de acción y que cumpla con los protocolos establecidos para garantizar la seguridad y la protección de las mujeres.
"No bastan los mensajes con lamentos, no basta con denunciar o repudiar la violencia. Hay que articular un plan", afirmó Vilma González, portavoz de la Coordinadora Paz para la Mujer.
Ese plan, según González, requiere un cuerpo policíaco adiestrado, jueces informados y sensibilizados; profesionales de la salud capacitados; escuelas, universidades y lugares de trabajo con la infraestructura necesaria para atender a las víctimas y los protocolos vigentes.
La portavoz del Movimiento Amplio de Mujeres, Amárilis Pagán, aseguró que existen protocolos en el Departamento de Justicia, la Policía y la Administración de los Tribunales, que no se siguen.
"¿Por qué sabemos que no se están implementando los protocolos? Porque nos consta que, cuando una mujer llama a decir que se está violentando una orden de protección, no arrestan al agresor", afirmó Pagán.
Indicó también que, cuando una mujer reporta un incidente de violencia doméstica, la Policía no llega y, cuando llega, no ayuda con los trámites del albergue.
"Si los protocolos se estuvieran implementando, nada de eso estuviera ocurriendo", apuntó.
Siguen los protocolos
Ante estos señalamientos, la procuradora de las Mujeres, Wanda Vázquez, aseguró que se han implementando los protocolos en las principales agencias interventoras y, como resultado, se crearon las unidades especializadas de violencia doméstica en la Policía y el Departamento de Justicia y las salas especializadas de violencia doméstica.
También indicó que recientemente se creó una división para revisarlos.
Apuntó que el único problema recurrente se debe a que las unidades especializadas en la Policía no logran atender todos los cuarteles ni cuentan con personal en todos los turnos. Por ello, la respuesta a las querellas en ocasiones recae en personal no especializado.
Por su parte, el gobernador Luis Fortuño dijo que "definitivamente" se unía al reclamo de estado de emergencia. "Cuando vemos las primeras señales, no puede haber una segunda oportunidad. Tenemos que estar seguros de que protegemos a nuestras mujeres", afirmó en un aparte con El Nuevo Día durante una visita a Yauco.
Además, anticipó que habrá esfuerzos más allá de este llamado. "Vamos a hablar unas cositas próximamente", dijo.
"Estoy de acuerdo con la alarma que han levantado, pero tenemos que buscar alternativas. Una de las cosas más importantes es que la sociedad tiene que cooperar y denunciar la violencia", afirmó Vázquez.
Los reporteros Ricardo Chico y Sandra Caquías colaboraron en esta historia.
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14 Julio 2011
Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com
Ante una escalada en los casos de violencia de género, la Coordinadora Paz para la Mujer y la Coalición Puertorriqueña Contra la Violencia Doméstica y la Agresión Sexual decretaron ayer un estado de emergencia nacional.
El año pasado 16 mujeres murieron a manos de sus compañeros o cónyuges. Pero en la primera mitad de este año ya se han reportado 19 asesinatos, una cifra que podría aumentar porque existen varios casos bajo investigación.
Los números de este año también alteran una tendencia en la merma de los casos de violencia doméstica que venía observándose en los pasados dos años.
La cifra de los asesinatos de mujeres se había mantenido por debajo de los 20 crímenes, tras las 26 muertes registradas en el 2008, según las estadísticas de la Policía.
Ayer, las portavoces de estas organizaciones feministas explicaron que el alza en los casos de violencia de género responde a que el Gobierno está improvisando, que no cuenta con un plan coordinado y que no sigue los protocolos establecidos para atender esta problemática.
También abona al problema la reducción de fondos a las organizaciones que proveen servicios a las mujeres y la desarticulación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, ente encargado de vigilar por el cumplimiento de las políticas públicas que cobijan a las féminas.
Como parte de los recortes gubernamentales, esta oficina perdió casi a la mitad de la plantilla de empleados.
Ante este panorama, las mujeres exigieron que el Gobierno elabore un plan de acción y que cumpla con los protocolos establecidos para garantizar la seguridad y la protección de las mujeres.
"No bastan los mensajes con lamentos, no basta con denunciar o repudiar la violencia. Hay que articular un plan", afirmó Vilma González, portavoz de la Coordinadora Paz para la Mujer.
Ese plan, según González, requiere un cuerpo policíaco adiestrado, jueces informados y sensibilizados; profesionales de la salud capacitados; escuelas, universidades y lugares de trabajo con la infraestructura necesaria para atender a las víctimas y los protocolos vigentes.
La portavoz del Movimiento Amplio de Mujeres, Amárilis Pagán, aseguró que existen protocolos en el Departamento de Justicia, la Policía y la Administración de los Tribunales, que no se siguen.
"¿Por qué sabemos que no se están implementando los protocolos? Porque nos consta que, cuando una mujer llama a decir que se está violentando una orden de protección, no arrestan al agresor", afirmó Pagán.
Indicó también que, cuando una mujer reporta un incidente de violencia doméstica, la Policía no llega y, cuando llega, no ayuda con los trámites del albergue.
"Si los protocolos se estuvieran implementando, nada de eso estuviera ocurriendo", apuntó.
Siguen los protocolos
Ante estos señalamientos, la procuradora de las Mujeres, Wanda Vázquez, aseguró que se han implementando los protocolos en las principales agencias interventoras y, como resultado, se crearon las unidades especializadas de violencia doméstica en la Policía y el Departamento de Justicia y las salas especializadas de violencia doméstica.
También indicó que recientemente se creó una división para revisarlos.
Apuntó que el único problema recurrente se debe a que las unidades especializadas en la Policía no logran atender todos los cuarteles ni cuentan con personal en todos los turnos. Por ello, la respuesta a las querellas en ocasiones recae en personal no especializado.
Por su parte, el gobernador Luis Fortuño dijo que "definitivamente" se unía al reclamo de estado de emergencia. "Cuando vemos las primeras señales, no puede haber una segunda oportunidad. Tenemos que estar seguros de que protegemos a nuestras mujeres", afirmó en un aparte con El Nuevo Día durante una visita a Yauco.
Además, anticipó que habrá esfuerzos más allá de este llamado. "Vamos a hablar unas cositas próximamente", dijo.
"Estoy de acuerdo con la alarma que han levantado, pero tenemos que buscar alternativas. Una de las cosas más importantes es que la sociedad tiene que cooperar y denunciar la violencia", afirmó Vázquez.
Los reporteros Ricardo Chico y Sandra Caquías colaboraron en esta historia.
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